LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA EN EL MUNICIPIO DE GUADALAJARA

TXT: IVÁN ARRAZOLA CORTÉS

Doctor en Ciencia Política

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La consulta sobre la ciclovía, más allá del resultado, fue un buen ejercicio para inculcar la cultura de la democracia participativa.

En las últimas semanas ha habido un intenso debate alrededor de las figuras de democracia semidirecta en el municipio de Guadalajara. La consulta popular sobre la ciclovía en Boulevard García Barragán, la ratificación y revocación de mandato en Guadalajara, son parte de los nuevos mecanismos de democracia participativa que han abierto una amplia discusión sobre el uso de estas figuras, lo cual constituye una novedad en el escenario político local. A continuación, trataremos de mostrar el impacto del uso de estas figuras.

El domingo 9 de julio se llevó a cabo la consulta popular para que los ciudadanos del municipio de Guadalajara decidieran si se construiría o no la ciclovía de Boulevard Marcelino García Barragán.

En la consulta participaron poco más de 20 mil personas y más del 70% se pronunció porque sí se construyera dicha obra. La consulta generó amplia polémica ya que organizaciones civiles de ciclistas y movilidad alterna manifestaron que dicha consulta viola derechos fundamentales como lo es que los ciclistas puedan circular de manera segura por las calles de Guadalajara. Hay que recordar que esta consulta se realizó ante la inconformidad de un grupo de vecinos que se oponen a su construcción debido a los problemas viales que hay dicha zona.

Lo novedoso del mecanismo fue que se utilizó la urna electrónica, con lo cual los resultados se obtuvieron de manera inmediata una vez cerrada la votación. Por otro lado, en la consulta pudieron participar las personas que lo quisieran hacer sin necesidad de contar con la credencial de elector o sin ser necesariamente mayores de edad. Aunque si bien, como han señalado los críticos de estos mecanismos, la consulta no es vinculante ya que el gobierno no tiene obligación legal de acatar el resultado de la consulta, sí proporciona aceptación por parte de la ciudadanía a una decisión gubernamental, lo cual la dota de legitimidad a la decisión de las autoridades de que la obra se realice en su totalidad.

Otros dos temas que se han discutido en las últimas semanas han sido los procesos de ratificación de mandato y la revocatoria de mandato en el municipio de Guadalajara. La ratificación de mandato es un mecanismo que se encuentra establecido en el Reglamento de Participación Ciudadana del Municipio de Guadalajara. Se considera como un mecanismo obligatorio que debe realizarse durante el segundo año de la administración del Presidente Municipal de esta ciudad.

Podrá realizarse por medio de una solicitud ciudadana respaldada con las firmas del 2% de los ciudadanos registrados en la lista nominal en Guadalajara o de sus habitantes, y/o a solicitud del propio Presidente Municipal.

El tema que se le consulta a los ciudadanos es si ratifican o no al mandatario en su puesto. El alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro, promotor de dicho mecanismo, ha señalado sobre este tema que se trata de “un asunto de vergüenza básico, algo que le hace mucha falta a la política. No es un asunto de confiar o no; yo estoy haciendo lo que mejor puedo en mi trabajo y si los ciudadanos me evalúan bien, podremos hacer otras cosas”. La ratificación así entendida es un proceso de evaluación del gobernante durante este periodo.

En el caso de la revocación de mandato, el día 24 de abril de 2017 los colectivos ciudadanos “Viva México” y “México entregado a la transformación” presentaron una solicitud ante el IEPC para solicitar que dicho mecanismo se aplique en la gestión del actual Presidente Municipal de Guadalajara. El promotor de la revocación señaló que “estamos pidiendo la revocación de su mandato (de Enrique Alfaro) por la pérdida de la confianza hacia su Gobierno. Ha habido incumplimiento de promesas de su campaña, agresiones a la ciudadanía, agresiones físicas a los vendedores ambulantes y ciudadanos inocentes, ha habido incoherencias en su gobierno, altercados públicos con otras instituciones”.

En el caso de la revocación de mandato debe haber una causal para solicitarla: Violación sistemática de los Derechos Humanos; incumplir en la aplicación de proyectos o programas sin causa justificada; incumplimiento de promesas de campaña sin causa justificada, o encubrir a subordinados cuando incurran en actos de corrupción. Además, se debe recabar determinado número de firmas para solicitar la revocación, el cual en este caso es del 5% de listado nominal del municipio, y para que el proceso se considere válido debe de votar por lo menos el mismo porcentaje de ciudadanos que votaron en la elección del 2015 y el número de votos en el sentido de revocación debe ser mayor al número de votos por el que fue electo el munícipe. Dicho mecanismo es complejo y el número de requisitos para que se cumpla es alto. Posiblemente el elemento más difícil de probar es que los compromisos de campaña fueron incumplidos.

Los estudiosos de la democracia participativa señalan que para que estos mecanismos sean eficaces deben de ir acompañados por una serie de requisitos: en primer lugar, proporcionar al ciudadano información completa y veraz sobre el hecho que se pretende discutir; en segundo, la ciudadanía debe ser consultada, y en tercero, se debe fomentar la participación activa de los ciudadanos, de tal forma que estas propuestas deben ser impulsadas por los propios ciudadanos.

El hecho principal a partir de la discusión que se ha generado es poder generar en los ciudadanos la confianza de que estos mecanismos pueden funcionar de manera efectiva. En el caso de la ciclovía funcionó bien porque, a pesar de que no participó un porcentaje amplio de la población, sí hubo un pronunciamiento mayoritario por parte de la ciudadanía y fue incluyente al permitir que votaran todos los que quisieran (menores y mayores de edad). En los otros dos casos se puede volver problemática su ejecución por el tema del gasto que generará, lo que en estos momentos no es bien visto socialmente y porque probarles a los funcionarios alguna de las causales antes señaladas puede ser difícil.

A pesar de todo, es deseable que los dos procesos propuestos se puedan llevar a cabo ya que pueden sentar un precedente en el sentido de que los ciudadanos pueden hacer escuchar su voz y formar parte de las decisiones que les permitan tener un mayor control sobre sus gobernantes.

También es importante que estos recursos los promuevan los ciudadanos, independientemente de sus intenciones, para que el involucramiento ciudadano crezca y se genere una cultura participativa. Lo mejor de estas figuras es que otorgan al ciudadano la posibilidad de influir en la toma de decisiones.

La promoción de estos mecanismos provoca que los ciudadanos intervengan más allá de los procesos electorales y propician el avance de una cultura participativa entre los jóvenes y niños, como quedó demostrado en la consulta sobre la ciclovía.

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