Jalisco, Alfaro y AMLO

POR JULIO CÉSAR HERNÁNDEZ / Marcatextos

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Luego de hacer cuentas y confirmar que, según sus propios cálculos, Jalisco recibirá este año 8,640 millones de pesos menos que en 2018, el gobernador Enrique Alfaro llegó a la conclusión de que en el renglón del presupuesto la actuación del presidente Andrés Manuel López Obrador tiene un sesgo político.

“Mientras en algunos estados han decidido guardar silencio y permanecer en la pasividad, en Jalisco estamos tomando con determinación decisiones que hay quienes piensan que tienen que ver con un ánimo de generar polémica o debate, pero para nosotros tiene que ver con otra cosa: mantener a nuestro estado como un estado líder”, afirmó.

Vale hacer algunas consideraciones a las palabras del Mandatario estatal:

Primero: Desde que se confirmó el triunfo de López Obrador a la presidencia y de Alfaro Ramírez a la gubernatura, ninguna duda quedó que la relación de la Federación con Jalisco estaría contaminada profundamente por un tinte político, debido a la pésima relación entre los entonces presidente y gobernador electos.

Segundo: El trato que recibe Jalisco por parte de la Federación en materia presupuestaria, ¿deveras es porque está gobernada por una fuerza política distinta a Morena o porque su gobernador se llama Enrique Alfaro, otrora aliado del hoy Presidente de la República, Andrés Manuel, quien durante la campaña demostró su rechazo a tener cualquier trato, acercamiento o alianza con él?

¿Recuerda aquella declaración de López Obrador en campaña, cuando dijo que le incomodaría tratar con Alfaro si ambos ganaran sus respectivas elecciones? ¿Recuerda aquel video de mayo pasado de Andrés Manuel en twitter, durante la campaña, en donde declaró que “yo no tengo ninguna confianza en Enrique Alfaro” y en el que subrayó que “Alfaro nos traicionó cuando yo lo invité a participar en el movimiento y dijo que no le interesaba, que él no coincidía conmigo?”.

El problema no está tanto en que Jalisco sea gobernado por MC y no por Morena, sino que el gobernador sea Enrique Alfaro, pero eso ni uno ni otro pueden modificarlo y, por tanto, el jalisciense tendrá que buscar nuevos caminos para evitar que la falta de apoyo del gobierno federal repercuta en la vida de los jaliscienses.

Tercero: ¿Deveras los demás estados han guardado silencio y han estado pasivos ante el trato presupuestal que les ha dado el gobierno federal, o sus gobernadores han decidido actuar de otra manera, de aplicar otras estrategias menos estridentes, menos mediáticas, que quien gobierna Jalisco? ¿O qué sabrá Alfaro de esos gobernadores callados y pasivos que no siguen la misma estrategia que él? ¿Qué les habrá dicho y qué le habrán respondido? ¿Será, acaso, que buscó su alianza y decidieron no hacerla, quizás a excepción del panista chihuahuense Javier Corral?

Cuarto: ¿Qué tan equivocados podemos estar quienes coincidimos que la estrategia de Alfaro no es el mejor camino para enfrentarse al gobierno federal, particularmente al presidente López Obrador? Hasta el momento los hechos nos dan la razón, pero hay que esperar a que pase más tiempo para confirmarlo o aceptar que estábamos errados.

Quinto: Enfrentarse mediáticamente al gobierno federal, ¿es el mejor camino para lograr que Jalisco se mantenga como estado líder? ¿Reclamar recursos para una Línea 4 del Tren Ligero, cuando aún no se concluye la Línea 3, es lo correcto? ¿Será, acaso, que los tlajomulquenses están más preocupados por tener un Tren Ligero antes que mayor seguridad o mejores servicios como el agua potable? ¿Qué tanto urge un libramiento para llegar a Puerto Vallarta, cuando hay comunidades carentes de otros servicios más urgentes?

Lo bueno de todo lo anterior es que públicamente el gobernador Enrique Alfaro ha reconocido que hay tintes políticos en el trato que da a Jalisco el gobierno federal, espero que esto lleve a buscar otras estrategias para lograr que las diferencias entre López Obrador y Alfaro no afecten más el desarrollo del estado. Pero, mientras Alfaro sea un posible aspirante a la Presidencia de la República -lo que estoy seguro tienen registrado en Palacio Nacional-, no creo que las cosas cambien pues el lópezobradorismo busca apagar al alfarismo con miras al 2021, primero, y al 2024 después.

Al tiempo.

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