EL EXTRAÑO RETORNO DE TOMÁS FIGUEROA.

TXT: JULIO CÉSAR HERNÁNDEZ / MARCATEXTOS

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TOMÁS FIGUEROA PADILLA, tercer secretario del Trabajo en el sexenio de Aristóteles Sandoval.

Quienes crean que con su llegada al primer nivel del gabinete aristotelista, como secretario de Trabajo, Tomás Figueroa Padilla se suma a la lista de prospectos a una candidatura para las elecciones de 2018 podrían equivocarse.

O bien preguntemos: ¿El gobernador Aristóteles Sandoval mete a su gabinete a Figueroa Padilla para dentro de seis meses, aproximadamente, sacarlo ahora investido como candidato a un cargo de elección popular? ¿Acaso una secretaría como la del Trabajo y Previsión Social, cuya labor está coordinada y estrechamente vinculada con el sector productivo del estado -obreros y empresarios-, bien vale ser “manoseada” de esta manera?

¿Qué dirán los empresarios ante una inusitada y quizás no justificada rotación de titulares del Trabajo sin que ninguno de ellos concluya muchos de los proyectos en los que sin duda aquellos están inmiscuidos, y que, por otro lado, es necesario sacar adelante para el buen desarrollo del sector laboral?

Si los empresarios lamentaron la salida de Héctor Pizano Ramos por el buen trabajo que venía desempeñando, pero también porque quedaron algunos pendientes por resolver, ¿qué dirán cuando se les diga que habrá ¡un cuarto! secretario de Trabajo porque Tomás Figueroa quiere ser diputado o regidor y tendrá que dejar el cargo? ¿O acaso se le incrustó en la primera fila del gabinete para que tuviera los reflectores necesarios y trabajar así una candidatura? No le veo razón, pero ya sabemos que en política todo puede suceder y que es el único terreno donde no impera la lógica ni el sentido común.

Si ya de por sí la forma en que llegó a la Secretaría del Trabajo no fue la más adecuada, pues hasta donde sabemos la licencia de Héctor Pizano Ramos aún no había concluido, y tampoco sabemos que haya presentado su renuncia definitiva como para que entonces la licencia quedara sin efecto y haya sido necesario designar a su sucesor. O sea: se designa un nuevo secretario del Trabajo cuando quien lo era gozaba de una licencia que aún no concluía y sin que hubiera de por medio una renuncia al cargo.

¿O acaso esta designación de Figueroa Padilla significa que Pizano Ramos fue cesado del cargo? Obviamente no, pero técnicamente así podríamos interpretarlo.

“Haiga sido como haiga sido” -dijo el filósofo de Michoacán-, ya hay nuevo secretario del Trabajo en la persona de Figueroa, y también nuevo presidente estatal del PRI, en la persona de Pizano.

Ahora hay esperar a que llegue o termine junio, mes en el que el propio gobernador anunció que hará nuevos ajustes en su gabinete, quizás, ahora sí, previendo quiénes cerrarán con él su sexenio y quiénes se estarán apuntando para una candidatura.

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