EPISCOPADOS DE MÉXICO Y EE.UU. ABORDAN TEMAS FRONTERIZOS

TXT: YARA MARTÍNEZ GONZÁLEZ

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CARDENAL José Francisco Robles Ortega: cinco años al frente de la Arquidisesis

A finales de junio próximo los Consejos de Presidencia de las Conferencias Episcopales de México y Estados Unidos se reunirán en Texas para abordar, entre otros temas, el magisterio y la acción pastoral del Papa Francisco sobre el fenómeno de la migración que se está dando en diferentes países. Así lo confirmó el Arzobispo de Guadalajara y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Cardenal José Francisco Robles Ortega, quien señala que los obispos, preocupados por esta problemática, asumen todos los pronunciamientos que el Santo Padre ha hecho referentes a este tema.
“Tenemos todos los pronunciamientos que el Papa ha hecho, todos los gestos que ha tenido, por ejemplo, con todos los grupos que están dejando su país para llegar a Europa. Tomamos en cuenta lo que el Papa dice, vibramos con él, nos inspiramos en él y encontramos la fuerza espiritual, también, como un gran profeta sobre este tema”.
A un año de la visita del Papa Francisco a nuestro país, donde se dirigió a varios sectores de la Sociedad, Robles Ortega recordó la tarea que dejó a los obispos durante su encuentro en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, el 13 de febrero del año pasado.
Por ello, en la Conferencia del Episcopado Mexicano ya trabajan en un proyecto pastoral que incluya todas las realidades de México, y que están haciendo crisis en los jóvenes. Se trata de un proyecto de largo aliento, con un horizonte hacia el año 2031, y es considerado como parte del legado que dejó el primer viaje apostólico del Papa Francisco a esta tierra.
“Después que leímos y releímos, meditamos el documento e independientemente de los puntos más particulares, tomamos, por así decir, el desafío particular que el Papa nos encomendó en ese mensaje, que necesitamos como obispos un proyecto serio y consistente de pastoral, que incluya principalmente aquellas realidades que están haciendo crisis, principalmente en los jóvenes. Tomamos tan en serio este mensaje, que a partir de la siguiente asamblea después de la visita apostólica, ya no hicimos lo que está previsto por estatutos, sino que asumimos lo que el Papa nos pide, lo estamos trabajando y lo llevamos muy aventajado con la participación de todos los obispos”.
El Cardenal Robles reconoce que en estos tiempos la sociedad es muy plural, y por ello, no hay que pretender que sólo la voz del clero prevalezca, ya que ésta es parte de muchas otras acciones que han llevado a cabo varias instituciones y organismos sobre temas como la migración y la economía, entre otros.
“Por lo que toca a nosotros, nos preocupa, sí, el tema de los migrantes, el tema de la deportación de tantos hermanos nuestros, el tema del muro, y toda la Iglesia ha estado muy activa desde su trinchera, desde lo que le toca hacer. Recientemente se llevó a cabo una reunión de todos los obispos de ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos, precisamente para ver qué se va a hacer ante estas nuevas medidas que tienen que ver con la migración y con la deportación”. CINCO AÑOS DE PASTOR Conjuntar una Iglesia más pujante y misionera, atenta a las periferias existenciales con la ayuda de sacerdotes y laicos, es el reto del Arzobispo de Guadalajara, quien el pasado 7 de febrero cumplió cinco años al frente de esta diócesis.
Dijo que, a su llegada, procedente de Monterrey, encontró una Iglesia muy rica en vida cristiana, religiosa, amante de la familia y de las vocaciones, con la herencia de los mártires, y sobre todo, con rigurosidad mariana.
“Es una Iglesia muy rica, es una Iglesia de un gran volumen por el número de sacerdotes, de seminaristas, de parroquias, así la encontré, con esa vitalidad que se espera de una Iglesia con esas características; desde que llegué entré en un proceso de conocerla más a fondo, pero también, de descubrir otros aspectos que puedan crecer, tomar otros dinamismos donde puedan integrarse más personas al proceso de evangelización”.
Parte fundamental de esta diócesis, dijo, son los laicos, quienes todos los días trabajan en su formación en la fe y su compromiso cristiano para participar en la vida pastoral a nivel parroquia. “El reto para mi es cómo conjuntar, cómo hacer que toda esa fuerza (sacerdotes, consagrados y laicos), camine hacia una dirección que está marcada por el magisterio de la Iglesia, en este momento, por el magisterio del Papa Francisco, con la nueva evangelización, con la misión permanente, con la renovación de la vida cristiana, de las estructuras más acordes al espíritu del Evangelio, porque si no se logra eso, es obvio que con la mejor de las intenciones y con buen espíritu, cada uno va buscar hacer lo que le parece, y entonces se pierden muchas posibilidades de hacer una Iglesia más pujante, más misionera, más atenta a tantos sectores”.
ABUNDANTES VOCACIONES
En la Diócesis de Guadalajara existe un gran número de vocaciones, fruto del buen trabajo pastoral que se ha hecho a lo largo de los años, aseguró el Cardenal Robles Ortega.
El Seminario de Guadalajara, cuyo día se celebró a principios de este mes de marzo, tiene más de 1,500 alumnos.
“En nuestra diócesis hay un buen nú- mero de jóvenes que tienen la inquietud de seguir al Señor por el camino del sacerdocio. Siento que, ante esa inquietud, que es más o menos numerosa, tenemos que hacer un esfuerzo grande, como reconstruir la personalidad de los jóvenes, que clarifiquen de qué se trata, que se asuma de dónde vienen, ya que a veces vienen de familias un poco desintegradas, un tanto de experiencias fuertes en su vida. Entonces, el esfuerzo de discernimiento tiene que ser mayor, y el de reconstruir la personalidad de los jóvenes, también tiene que ser mayor”.
Para cumplir con esta misión, cuenta con un equipo que está trabajando por responder a lo que la Iglesia pide de los futuros pastores, y a las condiciones sociales actuales. “Yo pienso que muy pronto vamos a comenzar a sentir el efecto de una realidad, ya que las familias han reducido su número de hijos al mínimo; tenemos muchas familias con un solo hijo, y eso también va a reflejarse en el número de jó- venes que quieren ingresar al Seminario”.
Finalmente hizo un llamado a los jóvenes que sienten esta inquietud, a clarificar si realmente es esta su vocación, a través de los preseminarios o la plática con sus párrocos, con los seminaristas en familia, e incluso, con sus propios padres.

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