¿SE AVECINA UNA BURBUJA EN EL MERCADO AUTOMOTRIZ?

TXT: PHILIPE HENAULT

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Los bancos estadunidenses están dando créditos automotrices en forma irresponsable y peligrosa para la economía.

Los analistas del estado de salud de la economía estadounidense (dejando aparte su estratosférica deuda)continúan señalando tres elementos amenazantes que toman más fuerza conforme pasa el tiempo:

  1. La imposibilidad creciente para los organismos de salud de varios estados de enfrentar sus obligaciones. Las cotizaciones aportadas, sumadas al rendimiento patrimonial, no compensan las salidas, es decir, lo que se tiene que pagar al beneficiario.
  2. El monto de la deuda de la escolaridad para cada americano que haya cursado (o esté cursando) estudios universitarios, no deja de subir de manera preocupante; es un hecho de que el costo de los estudios desde los años 80 ha estado subiendo y muchos llegan incluso a la edad de la jubilación con un porcentaje alto de su deuda vigente.
  3. El tercer elemento, y no el menor, ya que puede volverse la gran burbuja en Estados Unidos es el relacionado con los créditos personales para adquirir automóviles.

Sobre esto último, el último reporte con fecha de junio deja entrever que algo preocupante está pasando en relación con la industria automotriz. ¿En qué se basan los economistas para adelantar una burbuja automotriz? Dos elementos importantes nos llaman la atención:

1.El mercado del préstamo para automóviles se ha incrementado en gran proporción en los últimos siete años.

  1. Se repiten algunas malas prácticas que condujeron a la burbuja inmobiliaria de 2008. Por ejemplo, cualquier persona, tenga o no tenga una cuenta bancaria, puede recibir un préstamo con una extensión de siete años para comprar un coche. Este deudor “amarrado” por siete años probablemente no podrá comprar otro vehículo durante ese tiempo, mejor hubiera comprado una bicicleta al contado.

Debido a esta forma de vender se vislumbra un gigantesco incumplimiento de la deuda porque se les está otorgando crédito a miles de personas que no tienen poder adquisitivo o algún respaldo que garantice el pago.

Tal parece que el mercado norteamericano no aprende de sus crisis: en 1928, como consecuencia de un alto volumen de deudas inmobiliarias, la Bolsa de Valores quebró y luego los bancos. La crisis del 2008 está muy fresca y todos la recuerdan.

Esto debe poner a pensar muy seriamente a los cuentahabientes bancarios que sí tienen grandes sumas de dólares en sus cuentas. ¿Está realmente protegido su dinero?…

Esperemos que el desenlace no sea funesto, y que la nueva política económica de la Casa Blanca no atice el fuego abriendo aún más las puertas del crédito otorgado sobre bases endebles.

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