¿QUÉ PODEMOS ESPERAR DESPUÉS DEL GASOLINAZO?

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Cambiar de la gasolina a otras fuentes de energía como el biodiesel o la electricidad, es uno de los principales retos que enfrentan los millones de propietarios de vehículos automotores en el país.

México confió en el petróleo durante cuatro décadas y ahora paga las consecuencias. Es necesario invertir en nuevas fuentes de energía, afirma Mauricio Alcocer Ruthling

 

TXT: SARA CRISTINA OCHOA MORA

Dr. Mauricio Alcocer Ruthling.

El 2017 inició con una noticia que afectó directamente al bolsillo de los mexicanos, trayendo consigo un desajuste social, lo que culminó con diversas protestas y reclamos por parte de distintos sectores del país. Hablamos del “gasolinazo”, una medida adoptada por parte del gobierno federal, que aumentó el precio del combustible hasta los 17 pesos por litro. Adicionalmente hubo desabasto, protestas de todo tipo y, finalmente, creció la inflación en la primera quincena de enero a niveles no registrados desde hace 18 años: 1.51% en 15 días, lo que elevó el índice anualizado a 4.78%.

Y si bien no se aplicó otro aumento de 8% programado para febrero, la posibilidad de que el precio de las gasolinas vuelva a incrementarse este año sigue latente.

¿Cómo fue que una potencia petrolera como México, apoyada además con una reforma constitucional del sector energético, llegara a esta situación?… El Dr. Mauricio Alcocer Ruthling, renombrado experto en el tema de energía renovable, habla sobre esta problemática.

 

-¿Qué factores desencadenaron la crisis petrolera en nuestro país?

 

MAR.- Principalmente que el precio de los combustibles aumentó a nivel mundial, además que se ha venido subsidiando el precio de la gasolina durante mucho tiempo por parte del gobierno, lo cual se volvió insostenible. Hizo falta mucha visión acerca de que la economía mexicana no debería haber dependido tanto del petróleo, a lo que se sumó el poco fortalecimiento de Pemex, la cual podemos observar en falta de inversión en refinerías. Sumado a esto, se vino la baja del precio internacional del petróleo, que de 100 dólares el barril se desplomó a 20 dólares promedio. Se tenía que ajustar de alguna manera en el Presupuesto por parte del gobierno.

 

-¿Qué tanto afecta a la sociedad esta situación?

 

MAR.- Bastante. Primero que nada, afecta al bolsillo. Luego, dispara el costo del transporte de bienes y servicios. También sale perjudicado el sector industrial, pues al aumentar la base energética del país, aumenta la energía eléctrica y las empresas productivas tienen que encarecerse. Se produce una espiral de precios ascendente.

 

-En algunos estados ya comienzan a utilizarse combustibles alternos, como es el caso del Etanol para el transporte público. ¿Realmente se puede sustituir la gasolina convencional?

 

MAR.- Se puede utilizar parcialmente en la mayoría de los vehículos hasta un 15% de Etanol mezclado con gasolina, pero para sustituirlo totalmente se necesitan modificaciones en los automóviles. Hace algunos años Brasil vivió una crisis similar a la nuestra, y decidieron invertir en infraestructura y por ello tienen precios accesibles. En el caso de México, continuamos bastante atrasados en este tema, hace falta invertir más en este sector.

 

-¿Qué soluciones prácticas se pueden adoptar para las actividades cotidianas?

 

MAR.- Una que podría funcionar es el “carpooling” donde compartes tu auto con otras personas que vayan a destinos comunes. Los estudiantes podrían organizarse fácilmente. Lo mejor sería utilizar el transporte público, pero desgraciadamente éste es otro sector con muchas deficiencias que han sido atendidas. Otra opción es caminar en distancias razonablemente cortas e insistir en la cultura vial del automovilista para alentar el uno de la bicicleta.

 

-¿Los automóviles eléctricos son ya una alternativa eficaz para un futuro?

 

MAR.- Nosotros observamos que el transporte definitivamente va a la tendencia eléctrica, aunque en la actualidad continúa siendo costoso, pues estamos hablando de un 40% más en comparación a un automóvil normal. Sin embargo, a largo plazo se espera un aumento en la producción masiva del automóvil eléctrico y así irá bajando su precio hasta que se convierta en una opción accesible para los ciudadanos. Se está innovando en baterías de iones, o de litio que puedan ser más baratas, aunque hace falta tecnología para implementarlo.

 

-¿Qué le toca hacer al gobierno ante esta crisis?

 

MAR.- Hace falta inversión en investigación por parte del gobierno, pues incluso podríamos desarrollar nuestros propios autos eléctricos ya que contamos con la tecnología y conocimiento, y traería consigo una solución viable para no depender de la gasolina.

También es importante dejar de depender tanto de los camiones como transporte de carga, se debe usar más el tren ya que es mucho más eficiente y económico para mover productos. Sin embargo, seguimos invirtiendo en infraestructura para automóviles más que para otros medios de transporte. En la ciudad también es preciso aumentar las líneas de macrobús y del tren ligero, es necesario apostarle a este tipo de alternativas, lo cual también traerá beneficios al medio ambiente al reducirse la contaminación.

 

-¿Faltó previsión para evitar que detonara esta crisis?

 

MAR.- Desgraciadamente sí. En realidad, estamos frente a dos crisis: la energética y la económica, las cuales terminaron fusionándose. La mala planeación energética se viene observando desde hace unos 40 años en nuestro país; pensamos que el petróleo siempre nos iba a brindar estabilidad económica y no fue así. En su momento fue muy cuantiosa la cantidad de divisas que el petróleo traía al país. Sin embargo, en vez de destinarse al desarrollo y modernización de la industria, se gastó en cuestiones políticas inmediatas. No se buscaron nuevas formas de transporte, no se invirtió en alternativas tecnológicas para generar energía eléctrica, y mucho menos en biocombustibles. En otros países, hace 20 años se comenzó a invertir en Biodiesel, aquí no se hizo nada, por eso esta situación no es un problema nuevo.

Tristemente, van de la mano las malas decisiones gubernamentales en cuestiones energéticas con los problemas económicos. El gobierno buscó depender de la producción petrolera, y no fue suficiente.

 

EL CASO COLOMBIA

 

TXT: HELEN BERNAL

 

Colombia es el país latinoamericano que más depende de los recursos que le generan los impuestos a los combustibles. Es el cuarto país productor de petróleo de América Latina; la mitad de sus exportaciones son de petróleo, pero igual que México, importa gasolina.

Los precios de los combustibles aumentaron a partir del 1 de enero y son muy superiores a los de México. El litro de gasolina, que en México cuesta en promedio 0.76 centavos de dólar, en Colombia cuesta 2.79 dólares, es de las más caras de América Latina.

Del precio al público sólo el 52% lo recibe la empresa Ecopetrol (empresa de capital mixto) por refinar y distribuir la gasolina.

Debido al precio elevado de la gasolina, el gas natural vehicular es la principal alternativa en Colombia. Se requiere una adaptación al motor del vehículo y va almacenado en cilindros. Se puede combinar con la gasolina y es mucho más económico además de los beneficios para el medio ambiente. Otras alternativas son el hidrógeno diatónico y la electricidad.

 

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