LA ESENCIA DE LA CONSTITUCIÓN NO HA CAMBIADO

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Guillermo Vallarta Plata (foto por Víctor Salcedo).

Aún refleja la idiosincrasia del mexicano y responde a los reclamos populares que le dieron origen en 1917, afirma el jurista Guillermo Vallarta Plata

TXT: IRIS RAMÍREZ ARCE / POLÍTICA

 

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos cumple 100 años de haber sido promulgada. Fue el resultado de la Revolución iniciada en 1910 y tuvieron que pasar 17 años turbulentos para que, por fin, el país regresara al cauce institucional.

Fue oficialmente la tercera Constitución mexicana a partir de la consumación de la Independencia, y hoy, a 100 años de haber entrado en vigor, se cuestiona su pertinencia debido a las casi 700 modificaciones que se le han hecho.

El Centenario de la Constitución ha sido un acertado motivo no sólo para diversas celebraciones cívicas, sino además para la realización de foros, conferencias y publicaciones serias sobre nuestra carta magna.

El prestigiado abogado, político e investigador Guillermo Vallarta Plata afirma, en la entrevista que dio a la revista POLÍTICA que, a pesar de las numerosas modificaciones que ha sufrido el texto original del Constituyente de Querétaro, la Constitución conserva su espíritu fundamental que el concepto de república y el federalismo.

¿Qué queda del espíritu que inspiró la Constitución de 1917?

GVP.- Dicen que la Constitución se ha desvirtuado, pero no es así. La Constitución tiene tres partes: una dogmática, una orgánica y una súper estructural. La parte dogmática implica la esencia de la Constitución que son los derechos fundamentales del hombre, pero implica también las decisiones que se tomaron en ese momento para construir un país. Somos una república democrática, representativa y federal, esa esencia no ha cambiado, sigue igual después de 100 años. Ahora tenemos más derechos fundamentales que los que se pensaron hace años, porque mediante los convenios internacionales hemos adoptado todos los Derechos Humanos de última generación que se han declarado alrededor del mundo.

Juristas como Diego Valadés y Porfirio Muñoz Ledo exigen reformarla o de plano sustituirla. ¿Es conveniente?

GVP.- Lo que tenemos que hacer es adecuar la Constitución a la época en la que estamos viviendo porque sí se ha transformado, se ha incrementado en sus artículos porque las necesidades del tiempo lo han exigido. Se ha roto con la armonía de la Constitución, hay que volver a armonizarla. Los tratadistas Diego Valadés y Héctor Fix Fierro han elaborado un libro en el que piden la reordenación de la Constitución. Y sí, hay que reordenarla, hay que dejarla muy bien delimitada, sin tanta materia que no le corresponde y esa materia enviarla a lo que son las leyes orgánicas.

¿Refleja la Constitución la idiosincrasia del mexicano?

GVP.- Desde luego que sí. Acordémonos que la Constitución se da en torno a un movimiento social y éste implicaba precisamente recoger lo que el pueblo estaba pidiendo. Estamos hablando del reparto de la tierra con la reforma agraria, de los derechos sociales que es el artículo 123, de la separación de la Iglesia y el Estado que tantos problemas había ocasionado con motivo de las Leyes de Reforma.

¿Cuál fue la presencia de Jalisco en la elaboración de la Constitución de 1917?

GVP.- La presencia de Jalisco fue muy importante porque el gobernador Prisciliano Sánchez, que fue el primer federalista de este país, optó por el federalismo desde que se hizo la primera Constitución de 1824; entonces, la primera Constitución de este país fue federalista porque Jalisco y otras siete entidades federativas amenazaron con separarse sino se adoptaba el federalismo.

¿Hubo un grupo dominante en la elaboración de la Constitución de 1917 o reflejó la pluralidad del pueblo?

GVP.- Es muy difícil decir que se tomó en cuenta a todo el pueblo pues a nivel educativo había un gran atraso. Eran grupos privilegiados e ilustrados los que participaron en la elaboración de la Constitución y dentro de esos grupos había los moderados y los muy exaltados, como en el caso de Mujica, que era un diputado de Michoacán, él pertenecía a los más exaltados, es decir, los que tomaban las decisiones más extremas. Y había también los más conservadores, los que no querían romper mucho con el status quo. Pero se encontró un equilibrio mediante el debate de todos los artículos. Definitivamente el pueblo no participó como tal, fueron los diputados elegidos, pero éstos sí recogieron lo que pedía el pueblo, es decir, las grandes reivindicaciones que ya necesitaba México.

¿Hace falta definir en términos constitucionales, asuntos controvertidos como el matrimonio gay, el aborto, la eutanasia, la manipulación genética, los “derechos de los animales”, etcétera?

GVP.- Esos temas no son constitucionales, se deben de definir en cuanto a los Derechos Humanos. Se debe establecer con toda claridad cuáles son las libertades y remitirse a las leyes secundarias o a las leyes orgánicas, no a la Constitución.

¿Qué elementos comunes tienen las Constituciones de 1824, 1857, 1917 y la actual?

GVP.- Las tres son del mismo orden, en las tres se reconoce la república, el régimen democrático y el federal. La diferencia es que la de 1857 era una Constitución de índole garantista, se privilegiaban las garantías individuales y la de 1917 es más de tipo social en donde se privilegiaron los derechos sociales. Es importante decir, en abono a esta Constitución de 1917, que México fue el primer país que reconoció los derechos sociales, antes que Alemania y Rusia.

¿La autonomía municipal y la soberanía de los Estados, son posibles en el contexto actual o deben modificarse?

GVP.- Deben modificarse, porque desde 1917 a la fecha el gobierno federal ha modificado la estructura federal de este país, ya no somos tan federalistas, tenemos más bien un gobierno centralista. Esto ha alterado el equilibrio de los tres poderes y de los tres órdenes de gobierno, es decir, el sistema federal, los estados y los municipios, a tal grado que la federación ha tomado para sí aquellas competencias más jugosas, desvirtuando las constitucionales. Del ingreso nacional, el 84 por ciento le corresponde a la federación, el 10 por ciento a las entidades federativas y el 6 por ciento restante se reparte a los municipios, lo que quiere decir que hay un desequilibrio muy fuerte y una situación de desproporcionalidad. No podemos pensar en un desarrollo regional fuerte si no hay un equilibrio federal. Sin duda, tenemos que volver al federalismo.

En México hay pobreza, violencia y falta Estado de derecho; ¿tenemos una Constitución ineficaz, o un Gobierno que no la aplica?

GVP.- Hay pobreza, miseria, marginación y hay desigualdad, pero sí existe un sistema de Estado de derecho, somos un país de derecho, la ley impera. El problema es la corrupción, y la corrupción no nos permite avanzar como queramos. Es preciso actuar contra la corrupción en todos los niveles del sistema político, se han corrompido todos los partidos políticos sin excepción, los blancos, los azules, los naranjas, los tricolor, esto hay que terminarlo, se debe terminar con la partidocracia. Por otro lado, hay que mejorar los sistemas que ya están en la Constitución como lo son la transparencia y el acceso a la información. Transformando estos aspectos y empoderando a los ciudadanos para que participen en las decisiones más importantes podemos poco a poco ir limpiando de corrupción al sistema mexicano.

La CDMX está estrenando su Constitución. Dicen que no tiene nada que ver con la Constitución federal; ¿usted qué opina?

GVP.- Nada que ver, en primer lugar es una Constitución particular de una estructura como lo es una entidad federativa, es como la de Jalisco o la de Yucatán y por lo tanto tiene que sujetarse a la Constitución general de la República. No puede romper ni con el sistema republicano ni con el sistema federal ni con el sistema democrático, entonces tiene que alinearse a las decisiones importantes que señaló la de 1917. Su manejo interno lo podrán hacer como quieran, tan moderada o revolucionaria como quieran, pero siempre sujeta a los derechos fundamentales del hombre.

¿Cuál es su opinión sobre la Constitución de Jalisco?

GVP.- Es una Constitución que fue hecha al igual que todas las demás entidades federativas, con un esquema, con un orden y siguiendo un principio. Siempre se ha distinguido porque hemos tenido los mismos principios constitucionales desde 1823. Aunque desde luego, nuestra Constitución puede ser mejorada y adecuarse a las necesidades que estamos viviendo, darle elementos de avance.

¿Cree que los legisladores federales y locales han sido escrupulosos para mantener la pureza de sus respectivas Constituciones, o por el contrario, hacen reformas indebidas o frívolas?

GCP.- Creo es que no resisten la prueba del ácido en cuanto a que su trabajo deja mucho qué desear por la corrupción imperante.

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