NO SE GOBIERNA SÓLO CON BUENOS DESEOS

La inversión privada debe contar con condiciones elementales de estabilidad y de legalidad, más allá de coyunturas, visiones políticas o cambios de gobierno

TXT: JUAN PABLO CASTAÑÓN

Presidente del Consejo Coordinador Empresarial

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La construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México es una prioridad, asegura el sector empresarial.

El sector privado tiene la convicción de participar y tener una voz activa en el proceso electoral.Queremos promover un debate democrático de calidad y un ejercicio informado del voto.

Los ciudadanos debemos exigir que los partidos políticos y los candidatos ofrezcan una visión detallada del país que proponen construir, así como la manera en la que piensan lograrlo. Porque gobernar no se trata simplemente de proponer o tener buenos deseos, sino de contar con estrategias definidas y capacidades suficientes para hacerlas realidad.

Esto es todavía más importante en la coyuntura actual, marcada por problemáticas de dimensión nacional que exigen acciones sin improvisaciones; así como por un escenario internacional complejo, que demanda liderazgo y firmeza para defender la posición de nuestro país en el mundo.

El futuro de México debe trazarse con propuestas claras y metas realizables; debe construirse con estrategias, no sólo con buenas intenciones. Quienes piden el voto ciudadano deben explicar con claridad y detalle cómo piensan alcanzar sus objetivos, bajo qué principios y acciones.

Además, los funcionarios públicos que acompañen a un candidato deben tener experiencia probada, conocimiento profundo y probidad demostrada. Nadie puede gobernar solo ni mal acompañado. Necesitamos que se otorgue importancia y seriedad a la integración de equipos profesionales, capaces de superar los grandes desafíos que enfrentamos como país.

En primer lugar, en lo que respecta al modelo económico que más conviene a nuestro país. Convocamos a los candidatos que piden la confianza del sector empresarial, a que expliquen a detalle y con claridad el modelo económico que impulsan.

Nos preocupa, por ejemplo, que en el espectro de propuestas haya pronunciamientos que van en contra de una verdadera economía de libre mercado y de apertura. Nos inquietan propuestas recientes a favor de un modelo de sustitución de importaciones o que hablan de la autosuficiencia libertaria para México. Esto habla de una visión proteccionista y cerrada de la economía de los años 70 y 80, con la que no coincidimos.

Que quede claro: los empresarios estamos convencidos de que debemos continuar y profundizar el modelo de apertura que ha fortalecido a México. Nuestro mercado interno debe fortalecerse, sí; pero a través de la competencia y la complementariedad con otras economías, de la productividad, de la innovación tecnológica y no de privilegios arancelarios o medidas proteccionistas como las que se están gestando en otros países con los cuales no estamos de acuerdo.

México no puede hacer frente al futuro con herramientas del pasado. Regresar a una economía cerrada cancelaría oportunidades de desarrollo a los mexicanos, limitaría las opciones y aumentaría los precios en detrimento de los consumidores.

Por ello reiteramos la importancia de fortalecer nuestra presencia en los mercados internacionales. En los últimos 25 años, el comercio exterior ha sido un motor de crecimiento y bienestar.

La industria nacional se ha modernizado y ha transitado a sectores de mayor valor agregado; hoy producimos aviones, diseñamos automóviles y no sólo los ensamblamos. Los salarios de los trabajadores en las empresas exportadoras son 30% más altos que en aquellas empresas dedicadas exclusivamente al mercado interno. Y la tasa de crecimiento del comercio exterior ha sido de 20% anual, en promedio, mucho más que el crecimiento de la economía. Ese es el camino.

En los años por venir, es fundamental trabajar para que estos beneficios se potencien, y alcancen a más empresas y trabajadores, muy por el contrario de que se reduzcan. Enfrentamos el reto de lograr una negociación exitosa del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), así como de ampliar los flujos comerciales con otros países de Europa, Asia y América Latina.

Es un momento en que las voces proteccionistas se alzan en el mundo, México en este momento debe defender la integración económica y no optar por el aislamiento.

México no puede cerrar su economía; la apertura de mercados ha sido exitosa.

Los mexicanos tenemos la oportunidad de avanzar al futuro sobre la base de lo que ya hemos construido. Necesitamos transformar y mejorar lo que no funciona, por supuesto; pero también debemos defender y proteger lo que ha beneficiado a la economía, a los trabajadores y a las familias de los trabajadores; las familias mexicanas.

En segundo lugar, es fundamental que exista un compromiso de los candidatos con la certidumbre jurídica y la legalidad que requiere la inversión; eso es confianza. Quienes buscan gobernar en un verdadero Estado de derecho deben sujetar sus propuestas de gobierno al cumplimiento estricto de la ley. La aplicación de la ley no se puede negociar, ni siquiera para conciliar, ni para promover la unidad.

La ley es la ley y debe de aplicarse. La legalidad debe ser la mayor fuente de certeza para el desarrollo de los sectores productivos, para el emprendimiento y para la creación de valor. Esta es una condición indispensable para promover el desarrollo.

México debe ser un país en el que los compromisos del Estado se respeten, donde la inversión privada cuente con condiciones elementales de estabilidad y de legalidad, más allá de coyunturas, visiones políticas o cambios de gobierno.

El sector privado presentó“México Mejor Futuro”, una agenda para impulsar un crecimiento económico sostenible e incluyente.

Organizada en torno a 5 cinco ejes e integrada por más de 300 propuestas, la agenda prioriza 10 acciones y establece 12 metas concretas para que México avance por la vía de la libertad económica y el bienestar social. En ese sentido, el presidente del CCE, Juan Pablo Castañón, afirmó que “sólo se puede impulsar el desarrollo con empleo” y es necesario impulsar la inversión que permita generarlo.

Ejemplo de ello es el debate que se ha planteado sobre la continuidad de políticas en el marco de la reforma energética o sobre la continuidad del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Sobre este último, debemos recordar que la saturación del actual aeropuerto ha subido los costos de transporte volviéndolo uno de los más caros de América Latina y, además, ha vuelto ineficiente su operación que es un centro logístico importante y trascendente para el país.

El nuevo aeropuerto, en proceso de construcción, será un motor adicional para la competitividad del país. Es fundamental el compromiso de los candidatos con la continuidad de proyectos que, como éste, son de la mayor trascendencia y ya se han comprometido inversiones de la sociedad a través de nuestros impuestos.

Los trabajos del nuevo aeropuerto ya están en marcha y miles de empleos están ligados a esta obra.

En ello han coincidido y así lo han demandado también organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) y el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC). Es importante terminar nuestro aeropuerto.

Como señalamos, no se puede convocar al sector privado a participar en la construcción de un mejor país, al mismo tiempo que se menosprecia la certidumbre y el Estado de derecho como condiciones para promover la inversión.

Por eso, los empresarios demandamos garantías de que se respetarán los contratos otorgados en la reforma energética y en la construcción del nuevo aeropuerto. En un Estado de derecho, los contratos se cumplen, y no quedan a la voluntad o interpretación del gobernante en turno. Poner en duda la certeza jurídica fundamental es inaceptable en un país de leyes como el México que estamos construyendo.

En tercer lugar, los empresarios de México consideramos prioritario que los candidatos renueven y expresen públicamente su compromiso con la estabilidad y la gobernabilidad democrática: durante y después de las elecciones de julio.

Creemos preocupante que haya candidatos y equipos de campaña que de manera anticipada ya ponen en tela de juicio la validez de la elección, dependiendo de quién resulte ganador.

Quienes aceptan las reglas de nuestras instituciones al participar en el proceso electoral, tienen el deber de reconocer también sus resultados. Las amenazas veladas de violencia popular ante un resultado electoral adverso son inaceptables en una democracia.

Hacemos un llamado a los candidatos desde el sector empresarial a fortalecer la confianza ciudadana en nuestras instituciones democráticas, a fortalecer la gobernabilidad democrática y a promover la participación ciudadana en lugar de la desconfianza.

Este es un momento en que la nación demanda responsabilidad de todos los actores políticos, así como un compromiso ineludible con la institucionalidad democrática y la unidad nacional. Las y los ciudadanos tenemos que asegurarnos que la persona que elijamos como líder sabrá responder a estas necesidades de Estado mexicano.

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