SE ACERCA LA HORA PARA DECIDIR

Hay un gran enojo social, pero fomentar la sed de venganza sólo va a dividir y lastimar más a nuestra sociedad

TXT: ARMANDO RÍOS PITER

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No permitamos que unos cuantos pretendan ser los dueños de la verdad única y mucho menos que usen la violencia como método.

Es preocupante que existan videos en las redes sociales en los que un abultado grupo de personas corean y festejan “viva Morena” frente al cuerpo de un ser humano calcinándose. El festejo de una turba enloquecida coreando vivas a un grupo político, mientras condena, enloquecida, al PRI, al PAN, al PRD, es sólo el preámbulo de lo que puede pasar si se sigue dividiendo a la sociedad mexicana.

¿A este tipo de actos criminales son a los que se pretende dar amnistía?

Sí necesitamos un cambio, pero un cambio pacífico y con rumbo. No podemos permitir que líderes sectarios quieran beneficiarse electoralmente del enojo que sentimos.

Los mexicanos no queremos perder nuestra libertad de pensar o de decir lo que pensamos en beneficio de una secta violenta que no razona.

Hoy más que nunca los mexicanos debemos rechazar las visiones que nos confrontan. México rechaza ser un país donde “si no estás conmigo, estás en contra mía”.

Quien fomenta la división no busca verdaderamente que los mexicanos despierten, sino que sigan dormidos, pero ahora a sus pies.

El México que merecemos no resultará de la división y el rencor. La verdadera conciencia es la que respeta a los demás, especialmente a los que piensan diferente.

En la historia reciente, sobran ejemplos de malas decisiones tomadas a partir de la ira social. Para muestra basta un botón, ahí está Donald Trump ahora como Presidente de Estados Unidos. Una decisión tomada a partir del enojo social.

Cuando hay enojo, en lugar de pensar en el futuro, las sociedades deciden y votan a partir del castigo al pasado.

En todas las mesas y reuniones en las que me he sentado últimamente no hay quién me pueda negar que José Antonio Meade sería el mejor presidente que podamos tener. Es el más preparado, quien mayor experiencia tiene, incluso, quien representa mayor honestidad.

Cuando les he preguntado a empresarios si tuvieran que elegir entre tres candidatos para encargarles la dirección de su empresa, entre Meade, López o Anaya, sin dudarlo siempre me responden que Meade. ¿No es algo parecido cuando nos preguntamos quién es la persona que mejor pudiera conducir al país en los próximos seis años?

Las preguntas son importantes, porque, a unas semanas de la elección, es claro que ésta aún no está definida:

AMLO ha bajado; Mead y Anaya empatados 9 abajo; el 15% de los votantes aún no ha decidido su voto y 50% de los electores señalan que aún podrían cambiar su decisión. ¡La mitad de los electores es switcher en este momento!

Por eso AMLO se esfuerza en decir “¡Este arroz ya se coció!” Nada más alejado de la realidad. O que Anaya quiera vender que es el único que está en la competencia, resulta totalmente falso si consideramos que jamás lograría el voto de los priistas a quienes ha agraviado.

¿En serio los mexicanos prefieren elegir a una persona que tiene cero experienciade gobierno como Anaya? ¿En serio los mexicanos prefieren elegir a alguien como López Obrador, una persona que exclusivamente escucha a los que piensan como él?

No lo creo. En mis recorridos por el país me he encontrado con dos tipos de personas: aquellos que se sienten víctimas, que están enojados y que están buscando venganza, es decir, que alguien pague por la situación del país y, por otro lado, aquellos que están conscientes de que nadie va a venir a regalarnos el México que merecemos si no lo construimos nosotros, si no evaluamos correctamente lo que tenemos y lo que debemos construir responsablemente.

Como libre pensador, como mexicano del siglo XXI, estoy convencido de que éste es el momento de poner a prueba nuestra mayoría de edad como sociedad. La única forma de abatir el enojo es razonar, pensar y decidir desde la alegría y el amor que implica transformar de raíz a México.

Un país gobernado por los mejores, por los más preparados, por los que tienen mayor experiencia, por los que son más honestos. Ahí es donde radica la fuerza de José Antonio Meade, ahí es donde radica la razón de por qué debe ser nuestro próximo Presidente.

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