RESPUESTAS Y OCURRENCIAS CONTRA LA “AMENAZA”

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TXT: JUAN JOSÉ RODRÍGUEZ PRATS

 

Más que seguir hablando sobre Donald Trump, yo quisiera referirme a las respuestas de los mexicanos hacia esa amenaza, destacando lo que me parecen notables incongruencias, soluciones absurdas o simples ocurrencias que sólo complican el ambiente de incertidumbre que estamos viviendo.

Enrique Peña Nieto convoca a la unidad, pero al mismo tiempo insulta al pueblo de México con la designación de Virgilio Andrade como director de Bansefi, sin lugar a dudas un pago por haberlo exonerado en la investigación de la Casa Blanca. Además, impone, a través de su partido, a su primo como candidato a gobernador al Estado de México. Verdaderamente no entiende que no entiende.

Como el estado que gobierna se encuentra en orden, con gobernabilidad y altos niveles de seguridad, Graco Ramírez, al frente de la anticonstitucional Conago, se lanza en una gira por Estados Unidos, haciendo política exterior para dialogar y orientar a los gobernadores de aquella nación.

Los expresidentes de México proponen medidas totalmente diferentes para tratar la amenaza que se cierne sobre nosotros y que van desde hacer una guerra comercial, hasta buscar acuerdos con el magnate.

Netanyahu felicita a Donald Trump por construir el muro en franca incongruencia con lo que ha sufrido su pueblo y Nicolás Maduro, como si no tuviera problemas en su país, sale a decir que “el que se mete con México se mete con Venezuela”, lo cual nos debe llenar de inmenso regocijo.

Carlos Slim nos tranquiliza, estamos ante “un negociator, no un terminator”. Enrique Ochoa Reza, con la autoridad moral recuperada, después de donar a una institución de beneficencia el millón 200 mil que ilegalmente cobró, convoca a los demás partidos a la unidad en torno al Presidente.

En la coyuntura, algunos perredistas viendo señales claras del naufragio inevitable de su partido, emprenden sin pudor alguno la deserción.

En las redes sociales se dejan sentir señales preocupantes, que van desde inquietudes genuinas, hasta actitudes únicamente patrioteras y de propuestas inviables.

Éstas son algunas perlas para ejemplificar nuestras carencias para responder en los momentos difíciles. Bien lo dice el papa Francisco: “Ése es el peligro. En momentos de crisis, no funciona el discernimiento y para mí es una referencia continua”.

Quizá, uno de los libros más relevantes para entender el siglo XX sea “Los orígenes del totalitarismo” de Hannah Arendt. Encuentro varias ideas que vale la pena citar. En el prólogo, Salvador Giner dice: “Los ecos del totalitarismo no han perecido, no mueren fácilmente”. Recuerda esta extraordinaria filósofa una frase de Hitler: “Justo es lo que resulta bueno para el pueblo alemán”. La coincidencia con Trump es evidente. En otra parte recuerda la primitiva promesa de Hitler: “Nunca reconoceré que otras naciones tengan el mismo derecho que la alemana”. Por último, habla de la personalidad de Stalin: “El misterioso huésped del Kremlin, Stalin impenetrable personalidad, Stalin la esfinge comunista; Stalin el enigma, el misterio insoluble”. Aquí la afinidad resalta, Trump insiste en ser impredecible, cuando las lecciones de los buenos liderazgos consisten en la claridad de pensamiento y de propósitos. Por eso me atrevo, ya entrado en gastos, a hacer dos reflexiones derivadas de los muchos artículos que han abordado el tema:

En primer lugar, apostar más a resolver los asuntos en instancias menores. En segundo lugar, apostar por el tiempo. El año próximo hay elecciones intermedias en Estados Unidos y arranca de hecho la campaña presidencial para el cambio en el año 2020. Si la lógica política no falla, Trump no podrá reelegirse, me parece que hay que apostar a esa posibilidad.

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