MÉXICO, FIRME EN LAS NEGOCIACIONES DEL TLC

TXT: ARTURO ZAMORA JIMÉNEZ

Senador y secretario general de la CNOP

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Ildefonso Guajardo, jefe de los negociadores mexicanos.

Luego de tres rondas de negociación para la necesaria modernización del TLCAN, donde se lograron importantes acuerdos en temas de gran impacto como el de pequeñas y medianas empresas, la cuarta ronda concluyó con serios retos por superar en nuevos encuentros.

La pretensión de sujetar el tratado a una cláusula de caducidad quinquenal es contraria a la competitividad e innovación que propicia un aparato productivo integrado, puesto que las cuantiosas inversiones que se realizan requieren de certidumbre y la evolución tecnológica se da solamente en un ecosistema estable.

La propuesta de modificar reglas de origen en la industria automotriz supone el desmantelamiento de un sector que compite a nivel global y en el que la cadena de valor está profundamente arraigada regionalmente.

Volver a la era de los aranceles en el capítulo del campo sería afectar la economía de millones de familias, desde Alaska hasta Chiapas.

Igual de inaceptable resulta sustituir los mecanismos de resolución de controversias, reconocidos entre los más eficientes del mundo del libre comercio.

Vistas en conjunto estas propuestas, es digna de elogio la postura del presidente Enrique Peña Nieto y del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, en el sentido de trabajar para “llegar a una actualización benéfica y positiva del TLCAN para los tres países, privilegiando el diálogo constructivo” por encima de amagos mediáticos.

La reciente visita del primer ministro de Canadá a México es un claro mensaje de que un tratado para el nuevo siglo debe incluir a los tres países, si bien Canadá y México tienen alternativas comerciales entre sí y en múltiples bloques regionales emergentes y potentes.

Cada día es más claro que con la cancelación del TLCAN los tres países perderían empleos, competitividad, mercados, inversiones y certidumbre jurídica, además de afectar el ciclo actual de recuperación del crecimiento económico regional y global.

Es por ello, quizá, que el bloque negociador norteamericano revela serias diferencias, al grado que la Cámara de Comercio de Estados Unidos advirtió al presidente Donald Trump que insistir en estas propuestas llevaría al colapso del tratado y a “una debacle política y económica” que costaría a ese país cientos de miles de empleos.

En cambio, la delegación mexicana, encabezada por el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, está sólidamente cohesionada en sus partes empresarial, laboral, legislativa y técnica, lo que da fortaleza y confianza a nuestros negociadores ante cualquier escenario.

México va a seguir en la mesa de negociaciones, como dijo el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, ante la Cámara de Senadores, con la premisa de la promoción del interés nacional, incluso si esto implica la salida de Estados Unidos del TLCAN.

Tenemos claro que es necesaria una modernización del tratado que considere nuevas materias, como el comercio electrónico, las telecomunicaciones, el ámbito energético y el laboral, las cualespodrían generar beneficios tangibles y viables para las tres partes y fortalecer aún más la competitividad del mercado integrado más exitoso e importante del mundo.

Estamos situados en un magnífico punto de partida interno y externo. La fortaleza económica y financiera de nuestra economía, medida ya por las calificadoras internacionales, descontando incluso el efecto TLCAN, permitirá avanzar con plena confianza, adaptarnos a nuevos escenarios y progresar sin ceder un ápice en la promoción del interés nacional.

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