LOS POLÍTICOS Y EL PUDOR

Es un principio elemental de la democracia respetar al ciudadano, verlo como un ser pensante y no como un menor de edad

TXT: JUAN JOSÉ RODRÍGUEZ PRATS

0
60

En la mitología griega, después de distribuir las distintas virtudes para que cada ser humano ejerciera una profesión (filósofos, médicos, guerreros, etcétera), a Hermes le quedaban la justicia y el pudor. Al consultarle a Zeus a quién asignárselas, éste le ordenó dárselas a todos por ser necesarias para vivir en armonía. Para Aristóteles y Tomás de Aquino, el pudor no es exactamente una virtud, sino más bien un sentimiento o una exaltación del ánimo, inherente a cierto tipo de expresiones. Su falta remite a la desvergüenza. Eso es lo que se percibe en la clase política mexicana, una falta de autoestima, de respeto a uno mismo y, a su vez, de agresión burda a las personas.

Es un principio elemental de la democracia respetar al ciudadano, verlo como un ser pensante y no como un menor de edad; reconocerle su dignidad y su capacidad para evaluar la virtud fundamental en la política: la congruencia. Desgraciadamente, se ha perdido el pudor y se ha profundizado el desprestigio de la política.

“Vivimos en el peor de los mundos posibles, vivimos en el mejor de los mundos posibles”.

CHARLES DICKENS.

En los 70 años del PRI en el poder, ha habido de todo. En diferente grado, puedo reconocer algunas características en sus dirigencias: discurso de ideas, habilidad para la operación política, intuición y sensibilidad para lidiar con la condición humana, respeto por las formas, por el ritual.Hubo muchas fallas, harto sabidas, pero, en términos generales, tuvo capacidad para prolongarse en el poder.

Hoy, en las encuestas no aparece en primer lugar en ninguna de las nueve entidades donde habrá elección de gobernador. En algunas ni siquiera se le ve competitivo y en Chiapas han aflorado fallas elementales. Los constantes errores, ceder al chantaje de supuestos liderazgos y la rebelión misma de su aliado en la gubernatura evidencian la falta de operación política. La más grave afrenta al pueblo chiapaneco es la designación de Luis Enrique Miranda como delegado. La maniobra es clara: además de su ya desaseada manera de captar voluntades, el exsecretario de Desarrollo Social va a vincular los programas de esa dependencia para manipular las necesidades de los más pobres para que voten por el PRI. Esto ha sucedido desde hace muchos años, pero me parece una impudicia tanto descaro.

La renuncia a un partido político obedece a la no postulación de un cargo. Me parece válido, si uno no recibe lo que cree merecer, con toda valentía debe transitar a otras opciones. Yo renuncié al PRI por no haber sido postulado al Senado. En un ejercicio de honradez, ése es el argumento a exponer, pero la impudicia que hoy prevalece se refleja en ese súbito reconocimiento de que el partido que se deja es de lo peor y el que me acoge es una maravilla. Esta actitud sólo obedece a la mezquindad y a la falta de respeto por uno mismo, al sentido del honor, virtud también esencial de la política.

Retornando a la mitología griega, Morelos está entre Caribdis y Escila (entre monstruos y remolinos), al tener como candidatos a un futbolista que ha sido pésimo alcalde, pero muy popular, y al hijastro del gobernador, sumamente desprestigiado, que contaría con el apoyo del aparato gubernamental. Otra manifestación más de la falta de pudor. Ojalá surja un tercero confiable.

Son aleccionadoras las biografías de líderes que han logrado beneficios para sus pueblos. En la actuación de todos ellos aparece el pudor. Por eso me gustó la frase con la que, en el recuadro, acompaño a este artículo. Ante el escenario tan deprimente de nuestra clase política, tenemos la oportunidad para reiniciar la tan urgente y necesaria regeneración ético-política.

Dejar respuesta