LOS DILEMAS DEL FRENTE CIUDADANO

TXT: IVÁN ARRAZONA CORTÉS

Doctor en Ciencia Política

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Ricardo Anaya lleva mano para la candidatura presidencial por el Frente Ciudadano. El PAN es el partido que aporta más simpatías a esta alianza. El premio para Alejandra Barrales sería la Ciudad de México.

Nos encontramos a unas semanas de que los partidos políticos tomen decisiones que serán definitivas para su futuro. Uno de los rasgos de la actual coyuntura política, es que después de las elecciones nada volverá a ser como antes. Tanto PAN, como PRI, PRD y Morena saben que después del proceso electoral de julio del próximo año, el perder o el ganar puede hacer una diferencia en los destinos de estos institutos políticos. En este escenario trataremos de explicar cuáles son los principales retos que enfrenta el Frente Ciudadano por México (FCM):

El Frente o coalición electoral no es un mecanismo novedoso en la vida política de México. En el preámbulo de la elección presidencial del año 2000 tanto Cuauhtémoc Cárdenas como Vicente Fox intentaron negociar la creación de una coalición electoral que permitiera hacer frente al PRI. En aquel momento la negociación no prosperó porque no se pudieron poner de acuerdo sobre la elección de un candidato común. Finalmente, el PAN ganó de la mano de su candidato Fox, aunque de haber ido en alianza la distancia respecto al PRI habría sido mucho mayor. En aquellos años, personajes cercanos a la administración Fox intentaron convencer al presidente electo de crear un gobierno de coalición en el que ciertas posiciones en el Gabinete fueran cedidas a los perredistas, propuesta que tampoco prosperó.

Si bien a lo largo de esta década y de la anterior, una alianza exitosa ha sido PAN-PRD en niveles estatales, la alianza tomó fuerza nuevamente en 2016 cuando consiguió triunfos importantes en Durango, Veracruz y Quintana Roo, y aunque en estados como Chihuahua si bien no hubo alianza formal, muchos perredistas abiertamente apoyaron la candidatura de Javier Corral. Pero esta alianza ganadora dejó de funcionar en el Estado de México, en donde las dirigencias de los dos partidos fueron incapaces de ponerse de acuerdo para seleccionar a un candidato común.

Nuevamente en este año preelectoral la idea de una alianza entre PAN y PRD tomó fuerza y se les unió el partido Movimiento Ciudadano con fuerte presencia en Jalisco.

El momento actual es sin duda complejo para el PAN y para el PRD. Con la renuncia de Margarita Zavala el PAN perdió un importante activo político, si se considera que en diversas encuestas la ex Primera Dama figuraba como uno de los personajes con mayores simpatías. Al mismo tiempo el enfrentamiento que Anaya ha mantenido con el gobierno federal por el tema del fiscal general, y los escándalos en torno al origen de la riqueza de la familia política de Anaya y la residencia de su familia en el extranjero han diezmado la fuerza de Acción Nacional y generado un desgaste de la figura más sobresaliente que tiene el panismo en este momento.

Por el lado del PRD, la situación ha sido más dramática. Con la salida de López Obrador en el 2012, el partido del sol azteca perdió su principal activo político y con él se fueron una serie de personajes relevantes: Miguel Ángel Barbosa, Pablo Gómez, Alejando Encinas y Dolores Padierna, sólo por mencionar algunos. En la capital del país el PRD perdió la mayoría en la Asamblea Legislativa y de las 14 delegaciones que gobernaba en 2012, en la elección de 2015 sólo ganó en 5 de las 16 que estuvieron en juego. Inclusive es incierto el valor real del PRD, ya que en estados como Morelos, Tabasco o la Ciudad de México su posibilidad de perder es real. Miguel Ángel Mancera, el principal referente del partido en este momento, por ser el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, tampoco ha sido bien evaluado, una encuesta de El Universal señala que 61% de los encuestados reprueba su gestión con una calificación de 5.

Los retos que se avecinan para el Frente son, en primer lugar, la selección del método para elegir al candidato que tiene que ser a más tardar el 14 de diciembre. Las diferencias alrededor del método no son menores. Mientras que un grupo de panistas y el propio Mancera han impulsado la celebración de una elección abierta en que la ciudadanía pueda elegir al candidato del Frente, el grupo anayista no se ha pronunciado abiertamente, pero preferirían una elección cerrada ante el temor de que el gobierno pudiera intervenir en el proceso e incidir en la elección del candidato del Frente.

El tema no es menor, una elección abierta daría mayor legitimidad al candidato, aun con el riesgo de que la elección se contamine por las irregularidades que se pudieran presentar. Esta supuesta amenaza podría convertirse en una fortaleza, si se toma en cuenta que en diversos sondeos al medir el peso de cada partido dentro del Frente, de los aproximadamente 20 puntos porcentuales que obtiene, el PAN aporta entre 12 y 14 puntos, mientras que el PRD aporta entre 5 y 6 y MC un punto porcentual, lo cual indicaría que aun en una elección abierta el candidato elegido sería panista y saldría fortalecido de este proceso interno, a diferencia de los candidatos de los otros partidos.

NO AL DEDAZO

“Tenemos un compromiso con la ciudadanía. Si hay un método, competencia y participación, en la medida que sea democrática y transparente, vamos a participar. Pero si se pretende de cualquier manera tomar una decisión por dedazo, por imposición, entonces yo no estoy dispuesto. Me parece que siempre será preferible que la ciudadanía sepa que hubo transparencia, y no intenciones de arrebatar o agandallarse el proceso”.

MIGUEL ÁNGEL MANCERA

El asunto del programa de gobierno también preocupa, ya que como lo ha señalado el politólogo Luis Carlos Ugalde, no hay evidencia de que las alianzas anti-PRI sean un motor de cambio para desmontar la corrupción, el clientelismo y la impunidad. En caso de ganar, nada obliga a los miembros del Frente a permanecer juntos, a diferencia de un sistema parlamentario en donde si una coalición se rompe es necesario convocar a nuevas elecciones. Por lo tanto, los partidos miembros del Frente estarán obligados a presentar una agenda concreta en la que definan en qué puntos es posible caminar de manera conjunta sin el riesgo de rompimiento y con la que realmente cumplan el objetivo eliminar viejas prácticas políticas y ser efectivos en el logro de acuerdos. Existe el antecedente de que las posiciones en temas como el combate a la inseguridad y derechos de las minorías son completamente antagónicas entre PAN y PRD.

Otro reto que enfrentarán estos partidos en los próximos meses es cómo procesar la derrota en caso de perder, el riesgo en toda democracia es que prevalezcan los personajes sobre los programas de los partidos, y que éstos por sus crisis internas terminen desapareciendo. Lo visto hasta este momento debe servir para analizar porqué la mayoría de los partidos tienen temor a abrir sus procesos de selección de candidatos a la ciudadanía, y no es un temor exclusivo del Frente sino de prácticamente todos los partidos. Le temen a la elección de candidato abierta a pesar de que las elecciones primarias uno de los principales mecanismos para acercar a los ciudadanos a la política. Más importante aún, será que del resultado de la elección presidencial se obtengan lecciones que ayuden a fortalecer la democracia y a recuperar la confianza de la ciudadanía en las instituciones.

 

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