LAS FAKE NEWS, RIESGO PARA LAS DEMOCRACIAS

TXT: ARTURO ZAMORA JIMÉNEZ

Senador y secretario general de la CNOP

0
255

Resulta preocupante y digna de análisis la información divulgada recientemente sobre la evidencia de estrategias de comunicación política basadas en noticias falsas, las cuales son emitidas con el fin de desestabilizar a los estados, confundir a la ciudadanía y facilitar el acceso al poder a algunos grupos políticos. Según los últimos reportes, se presume la intromisión de aparatos de inteligencia extranjera en estas acciones, lo cual es por demás grave para las democracias que son el objetivo de estas prácticas.

La afirmación del teniente general H. R. McMaster, consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, en un seminario efectuado en la Fundación Jamestown el pasado 15 de diciembre, merece la mayor atención de las autoridades mexicanas porque representa una seria amenaza a la integridad del proceso electoral más importante en las últimas décadas y, de comprobarse, sería una grave injerencia en los asuntos internos.

NO ES ALGO NUEVO

El uso del término inglés “fakenews” (noticias falsas) se ha multiplicado en estos últimos meses en los medios de comunicación. Así se designa una información deliberadamente falsa que suele circular por internet.

En un amplio artículo, el periódico peruano “El Comercio” señala que detrás de estas palabras se esconde una vieja práctica que usaban algunos panfletos y publicaciones del siglo XVIII y XIX que difundían informaciones no siempre verificadas. Hoy en día, internet lo ha puesto de nuevo en boca de todos.

“Las mentiras descaradas forman parte del discurso político desde la antigüedad griega y romana”, dice el artículo citando al historiador estadounidense Robert Zaretsky, de la Universidad de Houston, mientras que Robert Darnton, de Havard, menciona a Procopio de Cesarea(Bizancio, siglo VI) como uno de los primeros practicantes de las “fakenews”.Darnton, considera que este tipo de escritos contribuyeron a desencadenar la Revolución Francesa.

A decir de McMaster, Estados Unidos ha detectado señales claras de una operación mediática desplegada en las redes sociales mediante la divulgación de falsas noticias, en una estrategia deliberada de creación de un ambiente de inestabilidad, desconfianza y miedo en México.

Se trata, dijo el consejero de Seguridad, “de campañas sofisticadas de subversión, desinformación y propaganda” que tuvieron éxito en los casos del conflicto secesionista catalán, el sí al Brexit y para alentar el crecimiento de opciones radicales en Francia y otros países europeos, así como en diversos procesos políticos latinoamericanos.

Estos hechos nos llevan a reflexionar sobre dos aspectos centrales de nuestra democracia. Por un lado, el equilibrio que debemos procurar en el ejercicio de la libertad de expresión y el derecho a la información, ante lo cual las autoridades deben garantizar condiciones para su práctica y procurar excluir la difusión de noticias falsas.

Por otro lado, en vista de la importancia geopolítica de México, el propósito de polarizar a nuestra sociedad, desinformarla y generar un clima antidemocrático tiene claros beneficiarios, dispuestos a lo que sea con tal de acceder al poder.

En ambos aspectos, es preciso que las autoridades electorales actúen y vayan más allá de expresar su preocupación por el tema, como lo ha hecho el Instituto Nacional Electoral, y realicen una investigación exhaustiva.

Los responsables de tales estrategias de intervención foránea, sea por la vía del financiamiento externo, la manipulación de las redes sociales o la difusión de noticias falsas, merecerían una severa sanción legal, así como quienes colaboran y se benefician de ellas a nivel local.

Los canales de comunicación abiertos por las tecnologías digitales constituyen un recurso extraordinario para enriquecer nuestra vida democrática, el diálogo público y la cultura cívica. Las noticias amañadas, la manipulación de la información y la generación de rumores en medios digitales son prácticas que ningún partido debería de alentar con base en cálculos pragmáticos de carácter político electoral.

Los mexicanos condenamos cualquier estrategia que pretenda distorsionar la expresión de la voluntad popular y promoveremos la discusión pública para alentar el debate objetivo y la confrontación de ideas, en defensa de nuestra soberanía y del régimen de libertades y derechos.

Dejar respuesta