LA TIRANÍA DE LAS ENCUESTAS

Fallaron el año pasado cuando daban a Zavala como

candidata del PAN; a Osorio, del PRI, y a Mancera, del PRD. También se equivocaron en el Brexit y en la pasada elección presidencial de Estados Unidos

TXT: ALFREDO ARNOLD

0
117
Las encuestas de opinión han tenido más peso que las propias campañas durante el actual proceso electoral.

En marzo de 2017, Margarita Zavala tenía 32 puntos en las preferencias electorales contra 29 de Andrés Manuel López Obrador. Tres meses después, en junio de ese mismo año, el marcador se había movido a favor del aspirante de Morena, 30 a 28. Dicha estimación, publicada por un diario capitalino, se ajustaba más o menos a la medición que hacía Mitofsky también por aquellas fechas: 25.9 para AMLO y 19.7 para la ex Primera Dama. Como tercero en discordia aparecía Miguel Ángel Osorio Chong, quien finalmente no alcanzó boleto para la contienda presidencial.

Hoy en día, la relación que marcan las encuestas entre los dos candidatos –López Obrador y Margarita— es diametralmente distinta. Las encuestas miden, pero no necesariamente explican el porqué de la variación. Su enfoque es absolutamente cuantitativo mientras que la parte cualitativa se la dejan a los analistas políticos. Cuantitativo es el hecho de que Margarita se cayó en las encuestas;¿por qué?, eso ya corresponde a la explicación cualitativa que harán los analistas: Porque abandonó al PAN; porque Anaya impidió que hubiera una postulación democrática; porque, como independiente, no tuvo las facilidades y recursos que les dieron a los candidatos postulados por los partidos; porque le faltó enjundia, etcétera.

El escenario electoral se ensancha formidablemente con las encuestas, ya que posibilitan, tanto a los expertos como a los ciudadanos en general, observarde continuo los movimientos de la tabla de posiciones y especular a su antojo durante la contienda. Pero, cuidado, se trata de dos cosas diferentes: Una tabla de posiciones en el futbol se va construyendo a base de puntos reales, objetivos, concretos, 100 por ciento transparentes. En cambio, las encuestas de opiniónmuestran únicamente un atisbo de preferencias, obtenidas de una muestra predeterminada de personas anónimas.

Lo anterior no le quita valor a las encuestas de opinión, las cuales miden con métodos científicos un cachito de la opinión pública. Normalmente son un reflejo de la realidad, pero en ocasiones pueden fallar de la A a la Z, como ocurrió en el Brexit y en la pasada elección presidencial de Estados Unidos.

Durante la actual carrera presidencial, de acuerdo con los datos que nos daban a mediados del año pasado, las encuestas han fallado, por lo menos, en tres tendencias: La realidad es que: 1) Margarita no fue la candidata del PAN, 2) Osorio no fue el candidato del PRI y 3) Mancera no fue el candidato del PRD. Sólo atinaron a la candidatura de López Obrador, que era por demás obvia.

¿INCIDEN EN LAS PREFERENCIAS?

Si bien no existen hechos contundentes sobre el efecto que producen las encuestas entre los electores, sí es factible asociarlas a diferentes conductassociales y posibilidades, como las siguientes:

1.El abandono de personajes políticos de sus partidos para unirse al que va en primer lugar, como ocurrió en este proceso.

  1. La unión tácita de todos los contendientes contra el que va en primer lugar, como también está ocurriendo.
  2. El desánimo de los simpatizantes de un candidato que ocupa los últimos lugares.
  3. Un eventual abstencionismo el día de la elección por parte de los que van arriba en las encuestas, porque creen que ya ganaron, y de los que van abajo, porque piensan que ya perdieron.
  4. Acciones drásticas al interior de los partidos, como el reciente relevo de René Juárez por Enrique Ochoa en el PRI.
  5. La cargada de los líderes de opinión a favor del puntero y el consiguiente abandono a los que están atrás.
  6. El discurso triunfalista de quien es aún candidato y ya se siente ganador.
  7. La falsedad en las respuestas por parte de algunos encuestados, que no toman en serio este ejercicio.
  8. La existencia de actitudes interesadas o tendenciosas por parte de algunas encuestadoras, sobre todo cuando la encuesta es ordenada, patrocinada o financiada por un partido.
  9. Y lo más peligroso de todo: Que el puntero en las encuestas pierda en las urnas y al día siguiente se genere un clima de incertidumbre y desconfianza sobre la legalidad del proceso.

La lista podría ser más larga, pero las conductas y posibilidades antes enumeradas son suficientes para concluir que las encuestas sí tienen potencial para incidir en la elección.

MULTITUD DE ENCUESTAS

Al paso de los años se han multiplicado en México las personas físicas y morales interesadas en realizar encuestas electorales. La ley exige que estas se registren en el INE y cumplan con requisitos muy puntuales. Sin embargo, también hay una gran cantidad de medios, estaciones de radio, periódicos y revistas, estudiantes, organizaciones de la sociedad civil, cibernautas, blogueros e incluso memes, que hacen y difunden sus propias mediciones, lo cual provoca un terrible caos informativo.

Las principales empresas que están realizando encuestas electorales actualmente, son: Bloomberg, Consulta Mitofsky, Parametría, Nielsen-Ibope, BGC, Grupo Reforma, Berúmen y Asociados, GII, Arias Consultores, MEBA (Mendoza Blanco y Asociados), Suasor Consultores, MassiveCaller, El Financiero, GEA-ISA, Ipsos, Pauta y Conteo. Las tres cadenas de televisión –Televisa, Azteca y Grupo Imagen— y los principales periódicos nacionales, contratan a empresas externas con registro del INE para publicar sus encuestas de opinión.

Existe un Reglamento de elecciones derivado de las leyes en la materia, en el que se estipulan los requisitos para realizar encuestas por muestreo, sondeos de opinión, encuestas de salida y conteos rápidos no institucionales. También se especifica que “Durante los tres días previos a la elección y hasta la hora de cierre de las casillas, queda estrictamente prohibido publicar, difundir o hacer del conocimiento por cualquier medio de comunicación, los resultados de las encuestas o sondeos de opinión que tengan como fin dar a conocer las preferencias electorales”.

No siempre se cumple con lo que manda la ley, como por ejemplo en lo que se refiere a la publicación del fraseo textual de las preguntas que se formulan en la encuesta, o como la cuantificación de la tasa de rechazo a la encuesta por parte de las personas consultadas.

Para realizar encuestas serias es necesario contar con una amplia formación académica y experiencia profesional. Así mismo, su difusión requiere de un trabajo responsable de los medios de comunicación, quienes deben analizar y explicar el alcance de los números y de las gráficas obtenidos vía encuesta.

Por lo pronto, las encuestas de opinión marcan el camino en el actual proceso electoral y, sin lugar a dudas, han tenido más peso que las propias campañas.

Compartir
Artículo anteriorDECIDIR SIN ENOJO
Artículo siguientePOLÍTICA Y ALTRUISMO DEBEN IR DE LA MANO

Dejar respuesta