LA SUPREMA CORTE: PODER Y CONTRAPESO

LEO ZUCKERMANN

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La Corte ya está tomando en serio su papel de poder verdadero.

Ciudad de México / Excélsior.-Me gusta mucho el papel que está jugando la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en nuestro régimen democrático, reafirmándose cada vez más como un verdadero poder, contrapeso a las otras instituciones y defensor del Estado de derecho. Hoy, que muchos están preocupados por la posible llegada a la Presidencia de un personaje con tendencias caciquiles, hay que aplaudir el esfuerzo de la SCJN de convertirse en lo que debe ser, es decir, en un poder con la capacidad de revisar y corregir los actos de los otros poderes.

A lo largo de estos años en que México transitó a la democracia, he seguido la actuación de la Corte. Muchas de sus decisiones me han gustado, otras no. Pero así es esto. A veces se coincide con las posturas de los ministros, a veces se difiere. Lo plausible es que este cuerpo colegiado se toma en serio supapel y, con profesionalidad, le entra a debatir y decidir temas nada fáciles de resolver.

El año pasado vimos cómo la Corte resolvió una demanda de amparo de una organización social, “Artículo 19”, para obligar al Congreso a legislar en materia de propaganda oficial. Los ministros no sólo decidieron que “Artículo 19” tenía interés legítimo en el tema, sino que votaron para, efectivamente, ordenar que el Poder Legislativo discuta y apruebe la ley reglamentaria del artículo 134 constitucional a más tardar el 30 de abril de este año. Bien por ellos, aunque esta decisión le haya caído mal a los legisladores y al gobierno de Peña.

Ahora, la Corte está destituyendo, incluso consignando, a los ayuntamientos de varios municipios del país por haber desacatado órdenes judiciales. El presidente municipal y los ediles de Paraíso, Tabasco, tendrán que irse a su casa para ser sustituidos por un nuevo cabildo. ¿La razón? Haber incumplido un laudo que les ordenaba reinstalar e indemnizar a varios empleados que habían sido despedidos. La Corte, además, consignó a funcionarios del gobierno municipal pasado por no ejecutar la sentencia.

Hace días, la SCJN destituyó a otro ayuntamiento, el de Tlacotepec de Benito Juárez, Puebla. De acuerdo con el ministro Eduardo Medina Mora, “tanto el presidente municipal como los integrantes del cabildo conocen plenamente la obligación de cumplir la sentencia en los términos fijados por la Suprema Corte y no lo han realizado, por lo que han omitido cumplir con la sentencia de amparo y la resolución de este alto tribunal en torno al cumplimiento sustituto”. Los ediles, encabezados por el presidente municipal Pablo Pérez Maceda, no sólo perderán su puesto, sino que serán consignados ante un juez. También removieron al ayuntamiento de Coacalco de Berriozábal, Estado de México, encabezado por Erwin Javier Castelán Enríquez. Se ordenó su destitución por no haber ejecutado una sentencia de un proceso laboral de un despido injustificado.

Si bien entiendo, es la primera vez en que la Corte depone a autoridades elegidas de un municipio. Ya lo había hecho, el año pasado, con el delegado de Venustiano Carranza, Ciudad de México, Israel Moreno, también por incumplimiento de sentencias. Resulta que, en 2013, un grupo de exempleados de la delegación había conseguido un laudo laboral para que los reinstalaran en sus puestos. No obstante, las autoridades desacataron lo ordenado. Los empleados solicitaron un amparo. La Suprema Corte les dio la razón y el delegado tuvo que salir de su puesto.

La SCJN no se está extra limitando en su poder. El artículo 107 de la Constitución la faculta para que “cuando sea injustificado o hubiera transcurrido el plazo sin que se hubiese cumplido (la sentencia), procederá a separar de su cargo al titular de la autoridad responsable y a consignarlo ante el Juez de Distrito”.

De acuerdo con nuestro colega de Excélsior, Francisco Garfias, cada semana la SCJN va a seguir programando “casos de este tipo en todo el país”. Me parece perfecto. Una de las condiciones para que funcione el Estado de derecho es que se cumplan las sentencias de los jueces. El mensaje que está enviando la Corte es contundente al respecto. A la institución de última instancia de la justicia mexicana no le temblará la mano para que se respeten las decisiones de los jueces, aunque esto implique destituir a autoridades elegidas por el pueblo. Enhorabuena por la Suprema Corte al tomarse en serio su papel de poder verdadero, contrapeso para el buen funcionamiento del régimen democrático-liberal y garante del Estado de derecho.

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