LA ELECCIÓN 2017 ES CLAVE PARA EL 2018

TXT: IVÁN ARRAZOLA CORTÉS Doctor en Ciencia Política

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Lorenzo Córdova Vianello, presidente del INE.

Bien señalan los analistas que la elección a gobernador del Estado de México es un laboratorio de lo que se espera para las elecciones presidenciales. Efectivamente, la elección tendrá un efecto importante sobre la percepción de los ciudadanos para el 2018. A continuación,haremos un análisis de posibles escenarios ante un eventual triunfo de una u otra fuerza política.

Las fortalezas de cada uno de los aspirantes a la gubernatura del Estado de México se encuentran claramente identificadas: Josefina Vázquez con toda la experiencia de haber sido candidata a la Presidencia de la República y una de las figuras más reconocidas del PAN a nivel nacional; Alfredo del Mazo como un personaje con arraigo en el Estado de México y amplia experiencia política, y Delfina Gómez, la candidata de Morena, maestra normalista, que ha logrado atraer la atención del electorado mexiquense y que tanto las encuestas del periódico Reforma y de Consulta Mitofsky la ubican en primer lugar de las preferencias, con un margen mínimo sobre el candidato del PRI.

Las debilidades de los tres candidatos también se encuentran identificadas: de Vázquez Mota se señala que es una candidata desprestigiada después de haber quedo en tercer lugar en la elección presidencial de 2012 y con poco arraigo en la entidad. De Alfredo del Mazo, el candidato con más negativos, poco más del 40% nunca votarían por el PRI según la encuesta del Reforma, lo identifican claramente con el partido en el poder al que ven como la principal causa de los problemas que enfrenta la entidad. Delfina Gómez si bien ha gobernado un municipio de los llamados grandes del Estado de México, se le percibe como una candidata que en caso de ganar quedaría a las órdenes de su jefe político, Andrés Manuel López Obrador.

El segundo debate entre los candidatos aportó situaciones muy interesantes. Las opiniones después del debate se encontraban divididas acerca de quién había ganado. El momento “estelar” de la noche fue cuando la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, acusó a la candidata de Morena, Delfina Gómez, de cobrar un diezmo a los trabajadores del municipio de Texcoco. La candidata Gómez salió al siguiente día a aclarar el hecho, aunque fue señalada por la opinión pública por no haber respondido a las acusaciones durante el debate.

En un escenario de virtual empate técnico o una elección sumamente cerrada la situación puede tensarse mucho más. Un triunfo del PRI podría servir para que los partidos aleguen fraude. Este probable escenario podría servir de motor a la oposición para mantener latente la idea de fraude en las elecciones de 2018 y de esa forma meter presión tanto al INE para que vigile con lupa la elección como al gobierno federal para que no intervenga en la elección. En la práctica, esta situación sería buena para Morena ya que perdería la gubernatura, pero generaría rechazo y desconfianza hacia la autoridad federal y hacia el propio Instituto Nacional Electoral.

SEIS ELECCIONES

Este 4 de julio habrá cuatro elecciones ordinarias y dos extraordinarias en seis entidades de la República:

ORDINARIAS:

-Coahuila: Gobernador, 25 diputados locales y 38 ayuntamientos.

-Estado de México: Gobernador.

-Nayarit: Gobernador, 30 diputados locales y 20 ayuntamientos.

-Veracruz: 212 ayuntamientos.

EXTRAORDINARIAS:

-Santa María Xadani, Oaxaca: Un consejal del ayuntamiento.

-Tlaxcala: 7 presidentes de comunidad.

Otro escenario: Una eventual victoria de Morena en el Estado de México seguramente incrementará la confianza en un eventual triunfo de AMLO en las elecciones presidenciales de 2018. Por otra parte, convertiría al Estado de México en la primera entidad gobernada por Morena y en un laboratorio de gobierno para ese partido, con toda la problemática que conlleva gobernar una de las entidades más pobladas del país y en donde muchos de sus municipios por su número de población y extensión territorial podrían ser estados por sí mismos.

El primer problema que tendrá que atacar el o la gobernante que gane es el de la inseguridad, y el segundo es el de las condiciones laborales. Al igual que muchos de los habitantes de las zonas metropolitanas, los mexiquenses enfrentan severos problemas con el número excesivo de horas que emplean para trasladarse a sus centros de trabajo y la precarización del empleo, con sueldos poco competitivos. De hacer una buena labor de gobierno, las posibilidades de ganar la presidencia en 2018 aumentarían; de lo contrario, generarían serias dudas sobre la capacidad del partido de AMLO para gobernar al país. Si bien, hay que tomar en cuenta que sólo mediará un año entre la elección del Edomex y las generales del 2018, por lo que casi no habrá base para evaluar el trabajo que estuviera realizando Morena como eventual partido gobernante.

Las elecciones proporcionan un marco natural para discutir los problemas que aquejan a un país o una región y son momentos en que los ciudadanos juzgan las capacidades de los candidatos, no se debe de perder de vista que los cambios no van a venir simplemente por cambiar a los gobernantes. La política se debe construir a través de acuerdos entre las fuerzas partidistas, la división de poderes así los obliga. Precisamente por la división de poderes es necesario que se entienda que aquellos o aquellas que llegarán a los puestos de gobierno en los estados y la federación difícilmente podrán realizar cambios por sí solos. Se ve lejana la posibilidad de que en 2018 se pueda construir un acuerdo nacional, porque la polarización partidista y la dinámica entre las fuerzas políticas posiblemente no lo permitirán.

Ante dicho escenario, las fuerzas políticas tendrán que decidir si en los próximos años quieren vivir en la confrontación permanente y tomando decisiones en base al cálculo electoral y la renta política, o si verdaderamente están interesadas en construir sistemas que permitan tomar decisiones de forma eficaz y hacer responsables a los gobiernos y a los gobernantes por sus acciones, porque cada vez las elecciones dejan menos satisfechos a los ciudadanos como mecanismo efectivo para hacer que los gobernantes rindan cuentas y cumplan con sus promesas.

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