HABLANDO DE INSENSATECES

TXT: JUAN JOSÉ RODRÍGUEZ PRATS

Candidato independiente a diputado federal

0
95

Como ya he escrito en otras ocasiones, anhelo fervorosamente ser diputado federal. Estoy preparado para ello, lo acreditan mi obra escrita en la materia y mi experiencia como diputado y senador. Considero que el trabajo más relevante es censurar el ejercicio del poder, señalar sus fallas, reclamar sus omisiones, exigir cuentas y fincar responsabilidades. En mi último tramo de vida política ambiciono llegar al cargo y servir a Chiapas, que atraviesa, como todo el país, por una profunda crisis en todos los órdenes.

Tengo en mente muchas iniciativas, entre otras, extinguir el Senado por ser una institución inútil y costosa; abrogar toda la legislación electoral y suplirla con un derecho con sentido común; prohibir la propaganda gubernamental; insistir en la segunda vuelta electoral; replantear el juicio de amparo (su función original está totalmente distorsionada); prohibir la reelección de presidentes municipales, que ha permitido la continuidad de cacicazgos; deslindar, acorde con un auténtico federalismo, las funciones de los tres órdenes de gobierno.

Para mi campaña en el Cuarto Distrito Federal del Estado de Chiapas, como ya he escrito antes, hice mis ahorros y recibí ayuda de mis amigos. Debo confesar que mis cálculos fueron totalmente equivocados, pues difícil es saber cuánto cuesta una campaña. En dos meses se agotaron mis recursos y no sé a ciencia cierta cómo sucedió. Para el último mes, afortunadamente, puedo obtener recursos oficiales y aquí es donde empieza mi sufrimiento. Como bien escribe José Antonio Aguilar Rivera: “La dificultad de la democracia mexicana es que los hábitos que animan las instituciones no existen”.

Mi campaña es muy sencilla y austera: despacho en el kiosco del parque de Pichucalco y todos los días recorro algunos de los 23 municipios del distrito, sin previo aviso, para platicar con el mayor número de personas en cada comunidad. He distribuido 120 lonas. Ahora debo recabar autorización y copia de la credencial de elector de quienes me prestaron un espacio para colocarlas. Obviamente, se resisten a ello. Tenemos un derecho que presume la mala fe y, por lo tanto, se torna infinito.

“En las ocasiones de mayor riesgo, la habilidad no consiste en querer ser hábil.Basta —a veces— con ser honrado”.

JAIME TORRES BODET

Los requisitos son absurdos: debo tener una casa de campaña, un representante financiero. Debo informar mi agenda diaria. Mis proveedores deben estar registrados en el INE y, obvio, sus precios son superiores a los del mercado. Los recursos no se me otorgan en lo personal, se les pagan a mis proveedores directamente. En el municipio de San Fernando, el candidato a la alcaldía me informó que, en virtud de los resultados de la anterior elección, su tope de gastos de campaña es de cinco mil pesos. Lo que más me ha aterrorizado es que deberé designar representantes para las mesas directivas de casilla a los cuales habrá que pagarles una capacitación y apoyarlos económicamente el día de la elección.

No creo que con estas disposiciones, derivadas de la ley y de acuerdos de los órganos colegiados, se pretenda en realidad supervisar los costos de las campañas. Más bien, se busca cubrir las apariencias, cayendo en una aberrante simulación. Eso sí, se obstaculiza a quienes asumimos esta tarea con una serie de obligaciones en las que uno tiene que incurrir en el simulacro y en la falsedad. Lo peor es que quienes ostentosamente erogan enormes recursos no reciben ninguna sanción o bien terminan siendo absueltos.

Enorme equivocación querer cambiar con leyes y con ordenamientos la cultura política de un pueblo. Lo que falta es voluntad política y sentido del honor para asumir deberes. Sí, una vez más la carencia de nuestra vida política es la del sentido común.

Dejar respuesta