¿ES MORENA EL VERDADERO CAMBIO?

TXT: ARMANDO RÍOS PITER

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La elección del próximo 1 de julio define una disyuntiva histórica de la mayor trascendencia. No es simplemente elegir un nuevo Presidente de la República, sino el rumbo que el país tendrá para las próximas décadas.

La competencia es entre dos proyectos: José Antonio Meade o AMLO. El primero ha venido consolidando el voto que busca certidumbre; el segundo, capitaliza el voto del enojo. Hay quienes plantean que la ecuación de la elección es cambio vs. continuidad. Por ello, vale la pena analizar lo que hoy Morena representa como cambio:

1.Se parece más al viejo régimen. Es lo mismo, pero envuelto de manera diferente para presentarlo como algo nuevo.

  1. Basa su apuesta en regresarle poder preponderante al Presidente. Busca nuevamente la concentración de poderío en una sola persona; como titular del Ejecutivo federal y como presidente de partido a la vez.
  2. En lo interno, aun cuando es un partido político que recibe recursos públicos, se autopromueve como un movimiento social. Sin embargo, más que un movimiento, pareciera funcionar como una secta en la que resalta la carencia de contrapesos y discusión interna, así como la obediencia total al líder.
  3. Al exterior, sus integrantes no aceptan el disenso. De hecho, se muestran agresivos y hasta violentos contra los que no piensan como ellos.
  4. Morena ha evidenciado, en los espacios donde gobierna, el mismo tipo de prácticas clientelares que definen el comportamiento partidista en México; basta poner como ejemplo el condicionamiento de apoyos a pescadores en Coatzacoalcos o la movilización clientelar en delegaciones de la CDMX.
  5. La alianza con liderazgos corporativos como Elba Esther Gordillo o Napoleón Gómez Urrutia borran la lucha democrática de décadas a cambio de un exacerbado pragmatismo.
  6. Las expresiones que han tenido contra el Poder Judicial, así como el desdén por la representación popular del Poder Legislativo, en el que incluso se elige por tómbola a quienes son votados, proyectan una visión poco respetuosa y equilibrada hacia los Poderes de la Unión.

¿Ése es realmente un cambio? Hoy, México no necesita mayor concentración del poder en manos del centro y del Presidente. Por el contrario, la apuesta por una mayor liberación del poder hacia las entidades federativas, aunada a una verdadera consolidación de los contrapesos entre órdenes de gobierno, es la verdadera apuesta evolutiva. Debemos profundizar la descentralización nacional en los planos económico, político, cultural y social.

De la misma forma, regresar a una condición de partido hegemónico, como se plantea desde la visión morenista, limitaría preocupantemente las capacidades de transformación política que hoy requiere nuestro sistema político.

La existencia de prácticas clientelares que Morena heredó del PRD y el PRI en lugares como la CDMX es una de las más preocupantes anclas que vive el país. Por ello, las alianzas con los antiguos líderes “charros” son una grave señal de un eventual gatopardismo: que todo cambie para que todo siga igual. Esto es especialmente preocupante cuando se trata, entre otros ámbitos, del sector educativo.

Por otro lado, la concentración del poder en la Presidencia de la República por encima de los otros poderes implicaría una terrible regresión, en un momento en que hay que apostarle a una mayor participación y contrapeso político por parte de las cámaras del Poder Legislativo, así como a un mayor fortalecimiento del Poder Judicial, para acabar con la impunidad que prevalece en el país.

Por último, aquellos que creemos en la libertad de pensamiento deberíamos sentirnos alarmados del regreso del pensamiento único. En un mundo globalizado, México debe ser más abierto y más horizontal para aprovechar al máximo sus capacidades.

Cada uno de estos puntos son los que, como sociedad, hemos buscado transformar en las últimas décadas. Cada uno de estos puntos son los que hoy están en juego cuando hablamos de cambio en el país.

Este es el reto que define la elección del 1de julio, el cambio que lleve a revitalizar las prácticas del viejo régimen, representado por Morena; o el cambio con certidumbre y visión de futuro que hoy, paradójicamente, sólo puede enarbolar y profundizar el PRI.

Poner a un ciudadano como José Antonio Meade a la cabeza de este esfuerzo ha sido el primer paso. Ése es el único cambio real que hoy tenemos en la boleta. Pongámonos del lado correcto de la historia.

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