EL VIRUS DE LA SOBERBIA

Andrés Manuel regresó a sus viejas formas, sólo cuenta lo que él diga

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El candidato de Morena sigue empeñado en cancelar la obra del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.

Ciudad de México / Excélsior.-Seguidores y detractores de Andrés Manuel López Obrador reconocemos su perseverancia y tenacidad, testificando a estas alturas del proceso electoral su holgada ventaja, sin embargo, por reiterada experiencia sabemos que del plato a la boca… Adicionalmente, López Obrador es un hombre obcecado, que subestima el sutil lenguaje de la diplomacia.

Inusual, pero oportuno, un empresario exponiendo públicamente su opinión sobre un crucial tema nacional a título personal. Carlos Slim se mostró convencido de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), “paradigma detonador de desarrollo fantástico”, comparable al Canal de Panamá, por sus efectos económicos, sociales; detonador económico para cinco millones de habitantes de la parte más marginada de la Zona Metropolitana del Valle de México, propulsor de comercios, escuelas, etcétera; interconectado con el actual Aeropuerto Internacional a través de un camino del tipo del Paseo de la Reforma. Slim enfatizó que los actos de corrupción en torno a este ambicioso proyecto deben ser castigados. En referencia a la postura de candidatos presidenciales contrarios a la construcción del Nuevo Aeropuerto —léase AMLO—, concebido desde tiempos de Fox y concretado hace cinco años, “ahorita no tienen por qué meterse, ahorita son candidatos… no veo qué discuten”. En cuanto al actuar de López Obrador de llegar a ser Presidente, Slim se dijo preocupado, con miedo de que el criterio de toma de decisiones se pudiera hacer sin la información suficiente.

Andrés Manuel se opone rotundamente a la construcción del NAICM, “un barril sin fondo, otro atraco de la mafia del poder en contra del pueblo y la nación”, cuyo costo se ha encarecido a 250 mil millones de pesos —  según la SCT, el valor del proyecto ronda en los 186 mil millones de pesos, 10% más de lo previsto—, el cual daña el medio ambiente y se erige sobre suelo fangoso en zona de grave hundimiento”. AMLO propone construir dos pistas comerciales en la base militar de Santa Lucía y una terminal de pasajeros en el actual Aeropuerto Benito Juárez. Pretende, López Obrador, la suspensión temporal de la obra del NAICM, anticipando que el próximo 3 de julio hablará con Peña Nieto sobre el asunto y luego “voy a buscar a estos empresarios contratistas para convencerlos”.

El candidato López Obrador, con síntoma de nuevamente ser invadido por el virus de la soberbia, enfatizó con respecto a la postura de Carlos Slim: “Lo están utilizando… seguramente Salinas y Peña lo cucaron para tratar de contrarrestar el avance de nuestro movimiento, pero no les va a funcionar, la gente ya decidió acabar con el bandidaje oficial… si Slim quiere construir el Aeropuerto, que lo haga con su dinero”. Creo que el señor Slim no encaja en la presunción de ser utilizado, y en cuanto al otorgamiento de concesiones, es responsabilidad de la autoridad en funciones, no de candidato alguno.

La calificadora de inversiones Moody’s determinó que la cancelación del NAICM significaría un golpe a la solvencia del sector aeroportuario mexicano. A la fecha se han invertido en el proyecto del NAICM sobre 150 mil millones de pesos, a través de 32 contratos repartidos en 292 empresas. En total están en riesgo contratos por más de 764 mil millones de pesos.

El Consejo Coordinador Empresarial canceló la mesa técnica en la cual se discutiría con los candidatos presidenciales la viabilidad el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, debido a que López Obrador se ha mostrado intolerante y renuente a escuchar a la iniciativa privada, a pesar de que él mismo propuso la realización de la mesa de diálogo —incorrectamente aceptada— para tal efecto.

Tan empecinado está AMLO al respecto, que hasta una ilustrativa historieta ha hecho circular enfatizando la inconveniencia de construir el aeropuerto. En respuesta al CCE, López Obrador expresó que los empresarios temen que se sepan los nombres de los contratistas de la obra principal del presente sexenio, “¿quiénes son?, ¿cómo obtuvieron esos contratos?, ¿qué significa para la nación financiar esa obra?, ¿por qué comprometer las pensiones de trabajadores?, ¿por qué no resolver el problema construyendo dos nuevas pistas en la base militar de Santa Lucía si así habría un ahorro de 250 mil millones de pesos?”.

Más allá de la razón, la forma en que el candidato presidencial con mayor posibilidad se conduce, trasluce un estilo personal de gobernar en el cual “sólo mis chicharrones truenan”.

Francisco de Quevedo: “La soberbia nunca baja de donde sube, pero siempre cae de donde subió”.

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