El PRI, unido y leal a México

POR ARTURO ZAMORA

Senador y secretario general de la CNOP

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Los resultados electorales del 1 de julio fueron por mucho inesperados y sorprendieron a todos, comenzando por el movimiento más votado. Ello ha llevado a la opinión unánime de que habrá una reconfiguración del sistema de partidos y de cada organismo político nacional.

El PAN ha entrado en un proceso de desgarramiento interno a consecuencia de la manipulación que su exdirigente y candidato presidencial hiciera de su proceso de postulación, de la construcción de un frente contradictorio y del reparto discrecional de candidaturas. Hay una disputa interna entre diversos grupos que, más que aspirar a representar un proyecto nacional, codician una franquicia y sus prerrogativas.

El PRD obtuvo una ínfima votación, ganó posiciones legislativas a merced del PAN y, antes que plantearse recuperar su identidad, se ha echado en brazos de Morena en el Congreso federal, lo que acredita su oportunismo.

Los partidos MC y PVEM incrementaron moderadamente su votación dadas algunas fortalezas locales. Otros dos, Encuentro Social y Nueva Alianza, perdieron su registro nacional, en tanto el PES y el PT se beneficiaron de una sobrerrepresentación legislativa al amparo de su coalición.

En cambio, apenas había pasado la jornada electoral, el PRI reaccionó de acuerdo con lo mejor de su naturaleza: Con entereza política, inteligencia estratégica, responsabilidad institucional y lealtad a su historia.

En una reunión con la dirigencia estatal y nacional de la CNOP, el 5 de julio, el presidente nacional y la secretaria general del PRI, René Juárez Cisneros y Claudia Ruiz Massieu, respectivamente, iniciamos un proceso de reflexión, diagnóstico y autocrítica en el que participan los sectores, movimientos, organizaciones y exdirigentes nacionales del PRI.

7.67

MILLONES

de votos obtuvo el PRI en la pasada elección presidencial del 1 de julio.

De esta manera comienza a tomar forma un proceso de reconfiguración ordenado, abierto, constructivo y visionario que reconoce que algunos funcionarios públicos y exgobernadores actuaron en un sentido distinto al de la sociedad.

El expresidente Juárez Cisneros fue claro al señalar que debemos entender a cabalidad el mensaje del electorado y que la respuesta ha de ser del mismo calado: O cambiamos en unidad o podemos desaparecer; igualmente, firme es su convicción de que dirigentes y candidatos deben surgir de procesos democráticos.

Para emprender esta travesía, los priistas contamos con tres fortalezas: Nuestra ideología, resumida en el lema democracia y justicia social; el compromiso con las causas populares y de la sociedad y, ante todo, la unidad fortalecida con la práctica de la democracia interna.

En días pasados testimoniamos el arribo a la presidencia y secretaría general de nuestro partido de Claudia Ruiz Massieu y de Rubén Moreira, respectivamente, una mujer talentosa y un compañero experimentado.

Ellos tienen pleno respaldo de las organizaciones y estructuras priistas para conducir el proceso de reflexión que desplegaremos en todo el país, para que sean las bases las que señalen el rumbo a seguir y para establecer los criterios para la elección democrática de nuestra futura dirigencia.

El mejor activo con que cuentan es el valor, el entusiasmo y la honestidad de millones de militantes, simpatizantes y ciudadanos que votaron por nosotros.

El siguiente ciclo de nuestro partido también se orientará a servir al país y a la sociedad para preservar la pluralidad, la democracia, mejorar el bienestar general y fortalecer el Estado social y de derecho.

Que nadie dude: El PRI continuará siendo factor de la gobernabilidad democrática y el progreso de México.

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