El PAN HACIA 2018

TXT: JUAN JOSÉ RODRÍGUEZ PRATS

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El PAN dejó escapar el poder, después de doce años de gobierno.

La historia del PAN podría dividirse en cuatro etapas. La primera (1939-1962) es la apostólica, abnegada, sin posibilidad de alcanzar triunfos relevantes. Algunos estudiosos incluso se preguntan la razón por la cual pudo subsistir.

En la segunda (1962-1983), Adolfo Christlieb, como dirigente del partido, le da vocación de poder, logra acuerdos con el gobierno que permiten la transición a la democracia. En 1983, al resquebrajarse los acuerdos entre las élites económicas y políticas por la expropiación de la banca, el PAN se fortalece con liderazgos sólidos, recursos económicos y estrategia electoral.

En la tercera (1983-2000), asume la Presidencia de la República, ganando en el trayecto varias gubernaturas y conformando importantes grupos parlamentarios.

La cuarta son los 12 años que estuvo en el poder. Concentrémonos en esta última etapa. ¿Qué sucedió? ¿Por qué no estuvo a la altura de las expectativas? ¿Por qué pudo regresar el PRI al poder?

El PAN, desde su origen, estimuló la libertad de pensamiento, siendo profundamente crítico y autocrítico. Hoy en día es el único partido con principios y doctrina. Con ese criterio, en esta cuarta etapa se cometieron tres errores garrafales:

  1. Al PAN le va mal cuando se aleja de sus principios; se olvidaron y traicionaron muchos de ellos. Se careció de habilidad política y no hubo sensibilidad para corregir a tiempo.
  2. Venció la inercia de la vieja cultura política y se trasladaron las prácticas priistas verticales y autoritarias. Al parecer, no se ha logrado superar la imbricación partido-gobierno. Pocos pueden resistir la tentación de menospreciar la vida interna partidaria y se imponen decisiones desde el poder.
  3. Orientarse sin mayor reflexión por las encuestas. Un partido que postula orientado sólo por ese criterio, pierde identidad. En el último consejo panista, algún distinguido militante apostaba por ganar a cualquier precio y a costa de lo que sea. Entonces, ¿qué distingue al PAN de los otrospartidos? Cuando se postuló a Rubén Mendoza Ayala (q.e.p.d.) para el gobierno del Estado de México prevaleció el oportunismo con el argumento de un triunfo seguro. Su candidatura deterioró una credibilidad forjada en muchos años. Apostar por el éxito en el corto plazo solamente conduce a derrochar el capital político fraguado por varias generaciones.

Los panistas no podemos seguirnos engañando. Muchos candidatos fueron postulados aun cuando se sabía que no eran buenos elementos, pero prevaleció lo que, en su oportunidad, Efraín González Luna calificó como “la neurosis de la escaramuza”. No importa si el candidato es el idóneo, sino alcanzar el triunfo.

El 16 de septiembre de 1939, en la fundación del PAN, se dio un bellísimo debate por la postulación a la Presidencia de Juan Andreu Almazán, cuya popularidad iba creciendo. Como Manuel Gómez Morín se resistía a esta propuesta hecha por militantes notables, presentó a González Luna como candidato. Don Manuel perdió la votación, pero con esta maniobra se diluyó el apoyo para Andreu Almazán. Días después, comentando lo sucedido, González Luna señaló algo de enorme vigencia: “Tenemos, usted y yo, el deber de proteger el honor y los principios del PAN”.

José Vasconcelos dijo: “Tremenda responsabilidad haber despertado en vano la esperanza”. El PAN tiene de nuevo muchas posibilidades hacia 2018, por eso insisto en lo que dijo un gran panista, Federico Ling Altamirano: “Puedo imaginar a un PAN sin poder, pero no a un México sin el PAN”.

Si un partido postula simplemente a quien puede ganar, más le valdría convertirse en empresa encuestadora.

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