EL INE SE DEVORA A SÍ MISMO

Las campañas han dado inicio. Nuestra lucha por la transformación del país continúa

TXT: ARMANDO RÍOS PITER

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Ciudad de México / Excélsior.-Frente a las candidaturas independientes, el sistema de partidos entró en pánico, y con coletazos respondió. Acudió a rancias prácticas excluyentes; alianzas opacas para que alguien usufructuara en solitario la novedad de la figura. La autoridad encargada de garantizar el proceso se enredó en activismos políticos e intereses. Los partidos, silenciosos, movieron sus hilos.

En la discusión, varios corifeos de coyuntura, pero ciegos de futuro, han mostrado que no entienden más que un México de partidos.

Hoy reiteramos que la vertiente independiente es real, de carne y hueso, con millones de personas que buscan construir un México diferente. Su presencia ha asustado a los hasta ahora dueños del balón, integrantes de una rancia partidocracia que no ha dado soluciones suficientes.

A todos los que nos han brindado su confianza les digo que seguimos en la pelea, y que juntos estaremos en la boleta.

Hemos acudido a la justicia porque nuestros derechos sustantivos han sido agraviados por violaciones al debido proceso.

Defendemos derechos políticos: el mío a ser votado; el de ustedes, cientos de miles de mexicanos y mexicanas, a la participación política por la vía independiente.

Juntos denunciamos hechos que atentan contra la democracia constitucional, la democracia participativa, la posibilidad de tener en la boleta a un candidato sin partido.

En esta lamentable historia estamos hermanados por ser reducidos a insultantes simulaciones, criminalizados por optar por la vía independiente y marginados de la democracia; todo ello por el INE, supuesto garante de nuestros derechos.

Acudimos al Tribunal Electoral porque creemos en la democracia, porque confiamos en cada uno de sus integrantes, porque preciamos su colegialidad como el último garante de la legalidad, convencionalidad y constitucionalidad del accionar político en México.

Los principios constitucionales electorales de certeza, objetividad, legalidad, transparencia y máxima publicidad han sido violentados en nuestra contra por la autoridad obligada a sustentarlos.

La seguridad jurídica, la presunción de inocencia, el debido proceso, la legalidad, la garantía de audiencia y la equidad en la contienda han sido victimados.

El INE transgredió sus propios lineamientos con etapas no previstas en sus normas, alteró el resultado de los apoyos ya convalidados con un extraño muestreo aleatorio en el que basó un tercer proceso de validación que dejó sin efectos sus propias actuaciones, el esfuerzo de más de siete mil voluntarios y el ejercicio cívico político de millón y medio de ciudadanos que nos otorgamos confianza mutuamente.

El procedimiento legalmente celebrado fue desconocido por su celebrante; suplantado por otro que conculca derechos políticos por artificios sin ley, métodos, instrumentos y procedimientos conocidos. El INE se devora a sí mismo al invalidar lo por él validado, desconocer lo actuado por millones de ciudadanos, juzgar varias veces por la misma causa y amenazar con la Fepade.

Subrayo que es falso que no hayamos ejercido nuestra garantía de audiencia, como algunos funcionarios del INE sospechosamente insisten en propagar, y seriamente cuestiono su propósito.

Esperábamos todo tipo de agresiones, pero nunca de la autoridad garante.

Que el proceso arranque con visos de inconstitucionalidad es un mal augurio para México.

Confiamos en que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación condenará las violaciones a derechos esenciales; corroborará nuestra vocación democrática y compartirá nuestro asombro por el extraño activismo político del INE.

Éste no es un problema de forma, no es un juicio sobre procedimientos; lo es de fondo y sobre Derechos Humanos. Atrás de cada apoyo hay un ciudadano agraviado.

Acudimos a la justicia electoral con humildad republicana.

Nos sometemos al peso de la ley.

En ellos depositamos nuestro aliento por un México diferente.

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