Candor e ingenuidad

POR MARÍA AMPARO CASAR

amparo.casar@gmail.com

twitter: @amparocasar

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Mejorar la Reforma Educativa es mejor opción que derogarla.

EXCÉLSIOR / López Obrador y Morena no son la excepción. Cuando se llega al poder se olvidan muchos principios, críticas y propuestas. Hoy, a muchos nos sorprenden posiciones que jamás hubiésemos pensado que podría sostener un mandatario de izquierda.

El Presidente ha corregido algunas decisiones: el recorte presupuestal a la educación superior y los consulados; la anulación de la autonomía de las universidades; la provisión del servicio de radiodifusión por parte de la Secretaría de Gobernación; la eliminación de comisiones bancarias. No conocemos las razones de estas correcciones más allá de decir que en algunos casos fue “error de dedo”. Faltan muchas otras por corregir. Ninguna va en contra de sus principios y valores, de sus promesas centrales de campaña, ni tampoco de sus nobles propósitos de austeridad republicana y de abatir los grandes privilegios que siguen privando en el país.

Por eso, para el 2019, van algunos de esos tradicionales deseos que uno suele hacer para comenzar un nuevo ciclo, aunque el ciclo sea artificial y aunque los deseos pequen de candor e ingenuidad.

UNO. Que el Presidente comprenda que su autoridad no queda mermada por escuchar ni a sus críticos ni a los expertos que le ofrecen evidencia y argumentos para la toma de decisiones, aunque ésta vaya en contra de su pensamiento o instinto originales. Que deje de llamar “mezquino y fascista” a cualquiera que se atreve a ejercer el pensamiento crítico.

DOS. Que no es buena idea volver al presidencialismo de la llamada época dorada del PRI en la que no había contrapesos institucionales. Que lejos de eliminarse deben perfeccionarse, porque, gracias a ellos, el propio AMLO pudo llegar a la presidencia por la vía institucional.

TRES. Que la mayoría de la que goza en el Congreso, y que ensancha su poder, no excluya la negociación política con sectores y partidos de oposición, porque si algo ha mostrado la colaboración entre adversarios es el avance de agendas plurales.

CUATRO. Que asuma que la polarización de la sociedad entre buenos y malos, ricos y pobres, privilegiados y desfavorecidos, fieles y herejes o incondicionales y críticos suele terminar mal, según las lecciones de la historia.

QUINTO. Que la democracia participativa ni se agota ni equivale a consultas populares y menos aquellas que son a modo y cuyos resultados están predeterminados. La democracia participativa incluye, entre otros, la incorporación de los puntos de vista disidentes, la disposición a tomar en cuenta los diagnósticos de los expertos, la apertura de la información gubernamental sin maquillajes, la medición independiente de los resultados gubernamentales y un debate público intenso en el que lo que valga sean los argumentos y no las descalificaciones.

SEXTO. Que no todo pasado fue mejor y que éste no puede ser revivido en un contexto mundial y nacional que se ha transformado para dar lugar a condiciones y soluciones distintas. Particularmente, que acompañe sus políticas asistencialistas de políticas de crecimiento que, al final de cuentas, son las que sacan a los países del atraso. Acompañado de ello, que abandone el proyecto de hacer su propio censo partidista y clientelar y se lo encargue al Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

SÉPTIMO. Que comprenda que su legitimidad le alcanza para decirles a sus seguidores que en lo del aeropuerto de Texcoco se equivocó, que le han mostrado la inviabilidad de Santa Lucía, que el proyecto original seguirá porque creará empleos y constituirá una plataforma de crecimiento y que no consentirá ni un mínimo de corrupción en torno a los contratos.

OCTAVO. Que no olvide sus acertadas críticas a una Procuraduría al servicio del Poder Ejecutivo. Si ya se negó a modificar el artículo 102 constitucional para dar mayores capacidades y garantías de independencia a la nueva Fiscalía General de la República, aún hay tiempo para dotarla de recursos para su fortalecimiento institucional en lugar de recortárselos y también para que no sea designado un funcionario a modo tal y como se hizo en el caso de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

NOVENO. Que reconsidere la creación de una Guardia Nacional con mando y disciplina militares, la denostación de la policía y el abandono del proyecto de fortalecerla tomando en cuenta las sugerencias de los colectivos como Seguridad sin Guerra, Causa en Común y los múltiples diagnósticos y recomendaciones de organismos internacionales.

DÉCIMO. Que, en lugar de derogar la Reforma Educativa, eliminar las reglas de ingreso y ascenso con base en el mérito y de suspender los mecanismos de evaluación hasta en tanto no se elabore una nueva ley secundaria, la profundice y la mejore.

UNDÉCIMO. Que en lugar de recortar al 70% de los trabajadores por honorarios en el sector público, haga un análisis de cuáles son los puestos superfluos –de base y de confianza– y no asuma que la categoría “honorarios” es sinónimo de empleados con altos salarios o prescindibles.

DOCEAVO. Que además de pedirle permiso a la madre tierra para construir el Tren Maya, consulte a los especialistas en desarrollo, infraestructura, turismo y medio ambiente y evalúe si este proyecto tiene viabilidad y sentido económico para detonar el empleo y el crecimiento en una de las zonas más necesitadas en el país.

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