ALIANZAS ELECTORALES (TEORÍA Y PRÁCTICA)

TXT: IVÁN ARRAZOLA CORTÉS

Doctor en Ciencia Política

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Las alianzas no son monedita de oro: Elena Poniatowska criticó abiertamente la inclusión del Partido Encuentro Social al grupo de Morena y PT.

La formación de alianzas electorales son una de las estrategias más recurrentes en los últimos años por parte de los partidos, han demostrado ser una herramienta importante para ganar elecciones en México, lo cual permite explicar por qué nueve partidos han decidido organizarse en base a tres coaliciones para la carrera presidencial del 2018.

Las alianzas tienen como fin principal acumular el mayor número de votos de diversas fuerzas políticas en torno a un candidato común. Son propiciadas por una fuerte competencia por alcanzar el poder, no hace falta que haya coincidencia ideológica ya que el fin último es obtener la victoria. Los partidos grandes buscan asegurar el triunfo en una competencia reñida, mientras que los partidos pequeños se conforman con conservar el registro y obtener presencia.

De acuerdo al marco electoral vigente, las coaliciones pueden ser totales o parciales. En las primeras, los partidos integrantes se presentan como una sola fuerza política, mientras que en las parciales cada partido conserva sus prerrogativas sobre financiamiento y tiempos en radio y televisión.

POR MÉXICO AL FRENTE

Está conformada por tres partidos: PAN, PRD y MC, cuyo peso político de acuerdo a las elecciones para diputados federales de 2015 es de 39% en conjunto (PAN 22%, PRD 11% y MC 6%). La candidatura para la Presidencia le correspondió al PAN (Ricardo Anaya) y para la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, al PRD (Alejandra Barrales). De los puestos federales que estarán en disputa, 47% serán para el PAN, 31% para el PRD y 16% para MC, quedando 6% por definir.

Los objetivos de la coalición, afirma Ricardo Anaya, son “acabar con la corrupción, acabar con la impunidad y recuperar la dignidad de México ante el resto del mundo”. De acuerdo a analistas, los puntos negativos de Anaya se han duplicado (de 16 pasaron a 32) en los últimos meses, aparte de que podría restarle más puntos la posible presencia de Margarita Zavala como candidata independiente.Y sin dejar de reconocer que los tres partidos lograron un gran éxito con el puro hecho de aliarse, enfrentarían un gran obstáculo para formar gobierno y para alcanzar la mayoría absoluta en las Cámaras.

JUNTOS HAREMOS HISTORIA

Está conformada por Morena, PT y PES, cuya fuerza total es de sólo 14% de acuerdo a los resultados del 2015 para diputados federales (Morena 8%, PT 3% y PES 3%), que tal vez en poco o nada coincidan con las tendencias actuales.

Además de la indiscutible candidatura presidencial para López Obrador, la alianza prevé el siguiente reparto para los 300 distritos electorales: Morena aportará 150 candidatos, mientras que los otros 150 se dividirán en partes iguales para el PT y el PES. Lo mismo sucederá con las candidaturas al Senado: 50% para Morena, 25% para el PT y 25% para el PES.“Estamosuniendo esfuerzos, sumando voluntades, se necesita agrupar a todas las fuerzas progresistas del país. Se logró esta alianza con tres partidos afines y también se está logrando una alianza de ciudadanos de todos los partidos”, declaró Andrés Manuel el día de la firma de la alianza, que por cierto provocó rechazo en un sector morenista debido a la connotación religiosa del Partido Encuentro Social. Fue particularmente notoria la molestia de la escritora Elena Poniatowska, a cuyo “No al PES” respondió la presidenta de Morena, YeidckolPolensvky: “No estamos pensando en sólo una alianza electoral, sino en un cambio verdadero. En Morena caben todos y en México hay de todas las ideologías, somos incluyentes, no tenemos que excluir a nadie”.

También resulta incómoda la participación del PT, señalado en meses recientes por desviar recursos por más de cien millones de pesos que se supone iban destinados a los CEDIS.

MEADE CIUDADANO POR MÉXICO

La tercera coalición que se registró está integrada por el PRI, PVEM y Panal. Contempla candidaturas comunes sólo en 133 de los 300 distritos electorales federales y 16 fórmulas para el Senado. Su fuerza electoral, de acuerdo a los resultados del 2015 se estima en casi 41% (30% para el PRI; 7% para el PVEM y casi 4% para el Panal).

Por cierto, el INE resolvió el pasado día 5 de enero que esta alianza tendría que cambiar de nombre porque favorecía al precandidato Meade. Les dio 10 días para que lo hicieran.

Enrique Ochoa, presidente del PRI señaló durante el registro de la coalición ante el INE que “el propósito es llevar a Pepe Meade a la Presidencia de la República y por el bien del país, no para sacrificar todo en aras de una visión mesiánica”, en tanto el Partido Verde, que encabeza a nivel nacional Jorge Emilio González, afirmó sobre Meadeque “es el candidato que no tiene cola, el candidato que se puede mostrar de cuerpo entero, y es un ciudadano apartidista, preparado, comprometido con México”. Luis Castro, presidente del Panal dijo: “Con la misma determinación pionera de postular candidaturas ciudadanas, estamos convencidos en este proceso de construir la candidatura ciudadana de José Antonio Meade a la Presidencia de la República”.

El énfasis en el perfil “ciudadano” del candidato Meade podría llegar a ser contraproducente al no existir una identificación clara entre el candidato y el principal partido que lo está postulando, sobre todo tomando en cuenta que en una contienda tan cerrada y con una fragmentación elevada, el voto duro puede marcar diferencia respecto al ganador.

Por otro lado, en el caso del PRI las cifras hablan por sí solas: es el partido con más puntos negativos. En la encuesta de Berúmen, a la pregunta de “por qué partido nunca votaría”, el 51.8% respondió que por el PRI.

Al finalizar el año 2017, las encuestas arrojaban resultados diversos: el periódico Reforma ponía a López Obrador a la cabeza con 30% y al PAN y al PRI con el 16%. Mitofskypor su parte, mostraba un escenario mucho más cerrado: AMLO con el 23%, Anaya el 20% y el PRI con 19%.

Al margen de los resultados que las alianzas obtengan el próximo 1 de julio, parece difícil que después puedan o quieran compartir como alianza el ejercicio del gobierno, menos tratándose de la Presidencia de la República. El ejemplo más claro es el gabinete que presentó López Obrador, con cuatro carteras para su partido Morena y el resto a ciudadanos sin militancia;¡ninguna para el Partido del Trabajo ni para Encuentro Social!

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