ALIANZAS DEMAGÓGICAS, FRACASO DE SUS GOBIERNOS

TXT: ARTURO ZAMORA JIMÉNEZ / SENADOR DE LA REPÚBLICA Y LÍDER DE LA CNOP

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Ante los procesos electorales en los estados de Coahuila, Estado de México, Nayarit y Veracruz, conviene dar un vistazo a las entidades donde las alianzas PAN-PRD y las promesas de un candidato sin partido ganaron las elecciones y hoy es una cruda realidad la que observamos.

El tema de la seguridad pública, el más sentido por la ciudadanía, es buena materia para realizar este ejercicio, con base en datos duros y cifras oficiales.

En Veracruz, las ejecuciones se incrementaron 78% durante los primeros tres meses del gobierno de Miguel Ángel Yunes y en febrero pasado hubo el doble de homicidios dolosos con respecto al mismo mes de 2016.

En Nuevo León, de octubre de 2015 a febrero de 2017, el aumento de los homicidios dolosos ha sido de 23%, mientras los conflictos y motines en los penales del estado no han cesado desde hace un año. En Durango, el aumento de las ejecuciones alcanza 42% y en enero pasado la cifra se elevó 142% con respecto al mismo mes de 2016.

En Quintana Roo se han presentado actos inusuales de violencia de alta visibilidad en Cancún y Playa del Carmen; en febrero de 2017 los delitos con mayor incidencia en el estado fueron homicidio, robo a vehículo y robo a negocio.

En Tamaulipas, los homicidios dolosos crecieron 42% a febrero de este año y en octubre de 2016 se duplicaron las ejecuciones. En Chihuahua, las cosas son peores, las ejecuciones subieron 92% y 126% en febrero pasado.

Lo absurdo es que estos gobernadores buscan eludir su responsabilidad en un tema tan serio. Así, pese al recrudecimiento de la violencia, el gobernador tamaulipeco emanado de la coalición PANPRD, Francisco García Cabeza de Vaca, declaró que no renovaría el convenio suscrito con la Secretaría de la Defensa Nacional, que asignó 2,500 elementos a esa entidad, aparte de los 13 mil 500 que aporta la Policía Federal, para momentos después retractarse de su declaración.

El gobernador ignora que las Fuerzas Armadas han perdido a 120 militares en estos años en defensa de la población tamaulipeca. El mismo día que declaró lo anterior, se fugaron 20 peligrosos internos del penal estatal de Ciudad Victoria.

El caso más grave es el de Javier Corral, quien trata de justificarse con el argumento de que “lo dejaron solo en el combate a la delincuencia organizada, apenas con 150 elementos” y, además, alega que esto “es competencia del gobierno federal”.

Mientras tanto, se vivieron duros episodios de violencia en marzo pasado, con un saldo de 14 muertos, y ocurrió el lamentable asesinato de la periodista Miroslava Breach, corresponsal de La Jornada y reportera del Norte de Ciudad Juárez —que cerró su edición por falta de seguridad—, mientras el gobernador se tomaba un prolongado puente para jugar golf y descansar en Mazatlán.

En tanto, el gobierno federal apoya a las corporaciones locales en Chihuahua con 380 policías federales y 4,407 elementos de las Fuerzas Armadas, que integran las Fuerzas de Reacción Inmediata Mixta, y con 461 operativos en municipios prioritarios de zonas rurales y fronterizas.

Estamos frente a un triste retrato de los resultados de gobiernos emanados de alianzas que desde el principio estaban destinadas al fracaso, no tenían un programa conjunto de gobierno, los partidos no comparten una ideología ni un proyecto y ni siquiera tienen cuadros profesionales de servidores públicos que les permitan tomar en serio la tarea de gobernar —como el caso de Nuevo León—, su único objetivo era burlar al electorado, vender espejismos y ganar una elección.

Los hechos evidencian y exhiben la flaqueza de esas candidaturas. Gobernar no es un día de campo, ni una campa- ña es un juego de marionetas. El PRI ha recuperado diversos espacios en donde claramente las alianzas han fracasado, éste es un momento para reflexionar y decidir si en los estados que elegirán gobernador el próximo 4 de junio dejaremos pasar a inexpertos, oportunistas o demagogos que pongan en riesgo nuestra seguridad y la de nuestras familias.

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