MACRON, DÉJA VU!

TXT: PHILIPPE LUC HENAULT

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Emmanuel Macron, presidente de Francia.

Cuando uno ve a alguien tomar las riendas del poder, cuando este alguien (el feliz elegido) parece haber alcanzado la cúspide a través de una serie de procesos semejantes a los que pasaron otros, uno no puede dejar de exclamar: déjavu! (ya lo había visto).

De Emmanuel Macron, flamante presidente de Francia, nos sorprende su carrera maratónica hacia el Eliseo. Para empezar, tiene un nombre predestinado: Emmanuel (el salvador) ¿acaso será?

Joven (39 años), la silueta esbelta, la mirada penetrante estilo Bonaparte (se lo enseñó Mimi Marchand, su mentor), sale de la clase burguesa de la ciudad de Amiens, se capacita en las altas esferas de las finanzas internacionales (Grupo Rothschild); podría pasar por un clásico goldenboy de Chicago.

Emmanuel Jean Michel Frederic cursó el bachillerato en el liceo bon chic bon genre (fresita) Henri IV de Paris, frecuentado por los hijos de cierta élite cultural, donde se enamora a la edad temprana de 17 años de su profesora de literatura, 24 años mayor que él. Luego se gradúa como filósofo en la Universidad Paris Nanterre y posteriormente como político en el Instituto de Ciencias Políticas de Paris. Finalmente, termina sus estudios en la Escuela Nacional de Administración que moldea (desde su fundación por el emperador Napoleón) a generaciones de altos funcionarios del país gallo.

Nos llama la atención lo siguiente: su ascenso fulgurante; de ser un Don Nadie hace unos pocos años, se vuelve el candidato oficial del partido En Marche (en marcha) que él mismo fundó en 2016. Cabe señalar su estancia en el gobierno del hoy expresidenteFrancoisHollande como Secretario General Adjunto a la Presidencia desde 2012 para ser nombrado en 2014 Ministro de Economía, Recuperación Productiva y Asuntos Digitales. La sombra del señor Hollande no deja de seguirlo a lo largo de su trayectoria, de tal forma que podría repetir a saciedad:sanstoi, je neseraisrien! (no sería nada sin ti).

Su primer logro como hombre de negocios: convertirse en millonario al cerrar un trato por un valor de 9 mil millones de dólares entre Nestlé y Pfitzer.

Aparte de todas estas proezas y del hecho de ser el más joven presidente de toda la historia de la República Francesa, ¿qué puede esperar el pueblo francés de esta nueva figura dentro del escenario político?

Así como lo hizo para otros candidatos en nuestro continente, la mercadotecnia, aplicada en gran escala construyó un prototipo para seducir al pueblo; éste se dejó engañar, pues lo que importa es lo que aparece en la superficie. Que veut le peuple?(¿qué desea el pueblo?). Lo demás son comentarios de mentes amargadas y paranoicas, aun cuando un prominente psiquiatra italiano, el profesor Adriano Segatori, lo retrata como “un psicópata peligroso que podría arruinar a Francia”.

Dentro de otros rasgos no muy alentadores, se revela un desprecio marcado hacia las clases sociales desfavorecidas. Con lo poco (o mucho) que ya sabemos de Macron, ¿qué podemos esperar?

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