COLOMBIA VOTÓ CONTRA EL POPULISMO

TXT: ENRIQUE VILLARREAL RAMOS

Twitter: @evillarrealr

0
86

Ciudad de México / Excélsior. Iván Duque, candidato del Partido Centro Democrático, ganó la Presidencia de Colombia con 54% de los votos, al izquierdista Gustavo Petro, por una diferencia de 12 puntos. Se confirma así, la tendencia antipopulista prevaleciente en América Latina, con las victorias este año del conservador Mario Abdo Benítez en Paraguay y de Carlos Alvarado (Acción Ciudadana) en Costa Rica. En particular, los ticos se beneficiaron de la segunda vuelta, puesto que en la primera había vencido el pastor evangélico Fabricio Alvarado, cuyo fundamentalismo neopentecostal atemorizó a católicos, defensores del Estado laico, derechos humanos y de la democracia, lo que fue decisivo para el triunfo final del candidato oficialista.

En Colombia, las elecciones legislativas de marzo dieron la victoria a la derecha, aunque la izquierda salió fortalecida, en gran parte por el hartazgo hacia la clase dirigente, por la corrupción, la inseguridad, la violencia, la insatisfacción económica y la desigualdad social. Esta situación catapultó a Petro, quien se logró colar como rival de Duque para disputarle la Presidencia en la segunda vuelta. Como se esperaba, ésta se polarizó entre dos proyectos antagónicos, el conservador y el antisistémico, ambos con aspectos riesgosos, pero uno más peligroso que el otro.

Duque ofreció modificar el Acuerdo de Paz con las FARC, a fin de evitar que sus excomandantes ocupen cargos políticos e, incluso, encarcelar a los exrebeldes por los crímenes que cometieron durante el conflicto de cinco décadas, aunque ofrece mantener la ruta económica globalizadora.

Por el contrario, el exalcalde de Bogotá, Petro, respaldó el citado acuerdo, pero prometió cambiar el sistema económico (por ejemplo, abandonar el modelo petrolero y carbonero), combatir la pobreza y quitarles el poder a las élites políticas. Para ello propuso una asamblea constituyente, que reforme el territorio, la salud, la educación, la justicia, la política, “y el tránsito a una economía productiva”.

La crítica fundamental a Duque fue que su postura de “modificar los acuerdos de paz sin romperlos”, puede conducir a que se reanude el conflicto armado. En realidad, la paz está lejos de consolidarse, no sólo por la ausencia de un arreglo con el ELN, sino por las actividades de grupos criminales que buscan llenar el vacío dejado por los exrebeldes (como en Tumaco), y por ello es importante su propuesta de rescatar económica y socialmente esas zonas.

Con respecto a Petro, la acusación más fuerte es que su proyecto de refundar el Estado con ideas populistas (de cierto corte chavista, aunque se deslindara de Maduro) puede provocar una crisis económica (similar a la venezolana, con grandes perjuicios para Colombia), de fuga de capitales, guerra de clases y polarización política, lo que sería gasolina pura para los guerrilleros y la delincuencia organizada, que viven de la guerra y los negocios ilícitos. Ante este mayor riesgo, el voto mayoritario fue para la opción conservadora, si bien los ocho millones que obtuvo Petro es una alerta para las élites políticas, que deberán corregir el modelo económico y de distribución del ingreso, intensificar la lucha contra la corrupción y hacer justicia (que no exista impunidad), con las víctimas de la violencia.

Pese a los 50 años de guerra y sus terribles consecuencias (más de cinco millones de desplazados, por ejemplo), los colombianos dieron muestra de gran madurez y civilidad política, y salvaron a su país del populismo. ¿Y México? ¿Suicidio populista?

Twitter: @evillarrealr

Compartir
Artículo anteriorMI EXPERIENCIA EN CAMPAÑA
Artículo siguienteSELECCIÓN Y ELECCIÓN

Dejar respuesta