PONCHADOS EN LA SERIE DEL CARIBE

Frente al éxito de la organización, la actuación del equipo mexicano fue desilusionante; los Tomateros quedaron en último lugar

TXT: ANTONIO RAMÍREZ ÁGUILA

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El partido entre México y Puerto Rico en la jornada inaugural, fue un anticipo de lo que ocurriría al final de la Serie del Caribe: Criollos, campeón; Tomateros, último lugar.

Sexagésima edición de la Serie del Caribe, disputada por primera vez en Guadalajara. Un éxito en su organización, una de las mejores según muchos aficionados foráneos, pero en lo deportivo, un fracaso total para el beisbol mexicano.

Los Tomateros de Culiacán, campeones de la temporada 2017-2018 de la Liga del Pacífico, a pesar de haber sido derrotados por los Charros de Jalisco en la serie de repesca de los playoffs, fueron finalmente los representantes de México en el clásico caribeño.

Para Culiacán, que se ha ido convirtiendo en el gran rival de los Charros desde que estos se integraron al circuito invernal, no fue tan agradable jugar en el ex estadio Panamericano. Nunca se imaginó que iba a ser tan complicado.

Ya con el evento en marcha y con el roster armado con lo mejor de la liga, naturalmente la representación mexicana era favorita para llevarse el campeonato por ser local y por sus excelentes participaciones en ediciones recientes.

Sin embargo, el primer día de actividades, el mánager fue recibido con un abucheo generalizado de todo el estadio, aunque los integrantes del equipo sí escucharon las ovaciones de los aficionados.

En su primer juego ante los Criollos de Caguas de Puerto Rico, la debilidad de México quedó al descubierto, éste fue su pitcheo de relevo. A pesar de contar con los tres mejores cerradores de la liga, un mal relevo de Casey Coleman y de Nick Struckcondujeron a la derrota con por pizarra de 7-4.

En el segundo juego, los Alazanes de Granma de Cuba dieron cuenta del equipo mexicano por 5 carreras a 4, y de nueva cuenta, el mal relevo fue la causa del descalabro, aunado a que la ofensiva no lució a plenitud. No respondieron aquellos de quienes se esperaba fueran las principales armas, como el championbat de la temporada, Sebastián Elizalde; el jugador de cuadro Jesús Castillo y el primera base Joey Meneses, quienes juntos remolcaron menos carreras que el líder de carreras producidas, el puertorriqueño Anthony García.

Frente a Venezuela, en su tercer juego, los Tomateros que ya estaban obligados a ganar, fracasaron ante el bateo poderoso de Rafael Ortega y Willians Astudillo, el cual marcó el rumbo del juego en la sexta entrada ante un desafortunado relevo de Miguel Peña.

Eso, prácticamente, fue todo para la representación mexicana ya que en el partido que le antecedió, la República Dominicana revivió de manera inesperada y derrotó por paliza a Cuba.

Finalmente, ya eliminados, los Tomateros ganaron el juego “del honor” por 8-1 ante las Águilas Cibaeñas que se cansaron de cometer pifias.De esa manera, terminó la que hasta ahora es la peor participación de México en Serie del Caribe bajo el formato de playoffs.

El mánager Benjamín Gil se escudó en numerosas excusas para tratar de reducir su responsabilidad en el naufragio mexicano, pero al final de cuentas, así es el deporte, hay días en los que se está en la cima y días en los que se está en el fondo. Puerto Rico hace diez años pasó por uno de sus peores momentos en el beisbol al suspenderse una temporada de su liga por baja asistencia de público, por tener muy poca exportación a Grandes Ligas y por dar malas actuaciones en Series del Caribe, y ahora los boricuas son los bicampeones del clásico caribeño. Este fue el quinto título para los Criollos de Caguas.

En cuanto a lo económico y a la capacidad de organización, de nueva cuenta el Club Charros de Jalisco y la ciudad de Guadalajara se comportaron a la altura, al albergar otro gran evento de beisbol de manera exitosa en apenas dos años, aunque el éxito deportivo ha estado ausente en ambos pues se recordará que, en la serie eliminatoria para el Mundial del 2017, México también quedó eliminado en el diamante de los Charros.

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