NUEVOS AIRES PARA EL TENIS MEXICANO

El triunfo por 5-0 frente a Paraguay, en Zapopan, despierta nuevamente la ilusión por ascender en la Copa Davis

TXT: JOAQUÍN ARNOLD

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EQUIPO MEXICANO Copa Davis
El equipo mexicano de Copa Davis consiguió su permanencia en el Grupo II de la Zona Americana al imponerse por barrida de 5-0 a Paraguay, ante el público tapatío que nuevamente tuvo oportunidad de asistir a una serie de la ensaladera de plata en casa.
El Grupo II de la Zona Americana equivale a una tercera división, una posición muy lejana al historial del tenis tricolor, pero esa es finalmente la realidad de este deporte que en todo lo que va del siglo XXI no ha podido repuntar en nuestro país.
MANUEL SÁNCHEZ consiguió triunfos
en los puntos que disputó contra Paraguay

Bajo la capitanía de David Roditi, la escuadra mexicana estuvo integrada por el experimentado Santiago González y los juveniles Manuel Sánchez, de San Luis Potosí; Hans Hach, de Culiacán, y Luis Patiño. Fueron Sánchez y Hach los artífices del triunfo al ganar sus partidos de singles.

Este resultado le permite a México seguir durante 2018 en el G-II de la Zona Americana, donde también están Barbados, Venezuela, Guatemala y El Salvador, entre otros países, y mantener viva su aspiración de ascender al Grupo I donde dominan Perú, República Dominicana, Brasil, Chile y Colombia, entre otros.

“El primer punto de la serie fue clave porque nos dio la confianza necesaria para seguir ganando. No esperábamos un triunfo de 5-0, pero esto demuestra que hay más nivel de lo que se creía. Tenemos un equipo joven y ahora hay tiempo suficiente para planear la temporada del próximo año; hay que tenerle paciencia a este grupo de jóvenes”, afirmó el capitán Roditi.

México tiene que trabajar mucho ya que no cuenta con una figura de peso internacional que pueda sostener al equipo. En cambio, Guatemala, por ejemplo, tiene a Christopher Díaz que en una serie pasada consiguió tres puntos para sellar una victoria sobre los tricolores.

MÉXICO DIO una gran satisfacción en tenis al imponerse por barrida a Paraguay.

La falta de roce internacional y la poca accesibilidad que tienen los niños mexicanos para incursionar en el tenis, un deporte que sigue siendo elitista y caro, son algunas de las causas de esta situación.
La Copa Davis se juega desde 1900 y México se incorporó en 1924. El mayor logro obtenido fue en 1962 cuando la legendaria pareja que integraron Rafael “Pelón” Osuna y el tapatío Antonio Palafox, llegaron a la final disputada en Australia contra el equipo de aquella nación que por entonces era la primera potencia mundial del tenis. Los mexicanos perdieron por blanqueada aquella final, pero dejaron constancia de su calidad y además ganaron en dobles del Abierto de Estados Unidos y en 1963 el torneo de Wimbledon.

Otros tenistas se sumaron a la tradición ganadora de México en Copa Davis, destacando sobre todo el bajacaliforniano Raúl Ramírez que sostuvo épicas batallas contra los mejores tenistas del mundo en el Deportivo Chapultepec de la Ciudad de México.

Joaquín Loyo Mayo destacó como uno de los mejores doblistas de la historia al formar pareja con varios número uno de México, incluyendo a Osuna y Ramírez. Otros nombres históricos del tenis mexicano son Mario Llamas, Pancho Contreras, Leo Lavalle, Alejandro Hernández y Marcelo Lara, pero la producción de estrellas se detuvo en la última década del siglo XX y desde entonces no levanta a grandes alturas el antiguamente llamado “deporte blanco” mexicano.

Guadalajara tuvo una gran tradición en tenis y figuras femeninas de primer orden, entre ellas Rosita Palafox y Claudia Hernández, pero la tradición se fue perdiendo, dejaron de surgir nuevas figuras que, dicho sea de paso, se formaban en universidades de Estados Unidos, y la televisión dejó de lado a éste y otros deportes, concentrándose en el futbol.

El nuevo formato de la Copa Davis, creado en 1981, tampoco favoreció a Mé- xico y poco a poco fue cayendo del Grupo Mundial al G-I y luego al G-II de la Zona Americana. Hoy nace una nueva esperanza con este grupo joven y la experiencia de Roditi, pero habrá que realizar una excelente planeación, destinar recursos, patrocinar la participación en torneos internacionales, etcétera, para aspirar a algo importante.

Por lo pronto, México ganó de forma contundente a Paraguay y esto puede servir como aliciente.
Para los aficionados tapatíos, fue importante esta oportunidad de tener en casa la Copa Davis y darle uso al complejo Panamericano. Afortunadamente, el Ayuntamiento de Zapopan se mostró dispuesto a apoyar el evento.

Ojalá que esto también sirva para recuperar la afición por este deporte.

No olvidemos que Guadalajara, hace unos 25 años, era la sede de los mejores torneos internacionales de tenis en el país. Aquí se jugaba la Copa Ericsson que después se convirtió en Copa Petrobras y tuvo como sedes el Club Bugambilias, el Country Club y el Atlas Colomos. Todo eso, lamentablemente, también se terminó.

La buena noticia es que hay un nuevo punto de arranque. Hay que aprovecharlo.

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