ADIÓS, DON CARLOS.

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CARLOS MILOC. Una vida entera en el futbol.

Mucho hay que decir y poco espacio para un hombre cuya vida llegó a los 85 años. Carlos Miloc Pelachi, fue un personaje dueño de un carácter tan recio como la imagen que proyectaba su corpulencia, y que en parte generó su apodo de El Tanque.
El legado que deja el oriundo de Montevideo sobre todo en el futbol mexicano no se limita simplemente a dos títulos de liga con Tigres, sino a enseñanzas que trasmitió con su manera de ser, siempre polémica, pero que jamás pasó inadvertido para quienes estuvieron a su alrededor.
peroObviamente, de lo que más se destaca en su carrera en México son los dos campeonatos ya mencionados con el equipo universitario de Nuevo León, y que en parte a él le deben que dicho equipo se convirtiera en un adversario de respeto en una época como los 70 y principio de los 80 en la que todo se enfocaba en los clubes tradicionales como Chivas, y de la Ciudad de México como América, Cruz Azul, Pumas, y Atlante.
Pero poco después de su primera conquista con los Tigres en la temporada 1977-78, para la campaña 1980-81, dirigió a Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara.
Durante su estancia con el conjunto universitario impuso una serie de marcas que algunas sólo serían superadas posteriormente por Víctor Manuel Vucetich, también como técnico de Tecos.
Bajo su mando se sumaron 51 puntos (con el formato de 2 puntos por victoria), con un 67.1 % de efectividad, seis derrotas en 38 partidos, primer lugar general, y el récord que ya jamás será superado: 20 partidos sin perder. Pese a que los números lo colocaban como uno de los favoritos para ganar el campeonato, en la liguilla no pudo reflejar lo que indicaba su puntaje, y bajo un sistema de grupos en la fase posterior a las 38 fechas, sólo ganó un partido de seis disputados, por lo cual quedó eliminado.
La marca de los 20 juegos invicto ya no es posible batirlo debido a que desde 1996 se juegan torneos cortos y con 18 equipos, motivo por el cual sólo se disputan 17 partidos antes de entrar a la liguilla.
Sin embargo, la herencia que deja Miloc es también su sabiduría. Una de sus frases más famosas es la de “el gol es el táctico en el futbol”, que se refiere a que el equipo que anota primero es quien tiene el mando, ya que altera el esquema previsto para jugar del rival, provoca que inevitablemente se abran las líneas y de esta forma permita tener más espacios en la cancha.

CRONOLOGÍA 1932. Miloc nace en Montevideo, Uruguay.

1949. Seleccionado juvenil de Uruguay.

1950. Debut profesional en el Nacional Montevideo.

1954. Juega en el Nuevo Cúcuta, en Colombia.

1956. Llega a México. Jugó en Morelia, Irapuato y León.

1958. Subcampeón de Copa con Morelia.

1969. Se despide como jugador, en el Irapuato.

1969. Inicia su carrera de entrenador con el Irapuato.

1970-75. Dirige a Pachuca, Torreón y Veracruz.

1976. Segunda División: Campeón y asciende al San Luis.

1978. Lleva a Tigres a la conquista de su primer título.

1978. Recibe los trofeos “Balón de Plata”, “El Heraldo” y “Citlalli”.

1980. Dirige a las Chivas. 1981. Con Tecos, líder y establece record de 20 partidos consecutivos invicto.

1982. Segundo título con Tigres.

1983-1990. Dirige a Tampico-Madero, Correcaminos y Cobras.

1991. Gana Copa de Campeones Concacaf con el América.

1991. Gana Copa Interamericana con el América.

1995 y 1996. Dirige al Atlético Morelia y al León.

1996-2000. En Guatemala, gana cuatro títulos con en Comunicaciones.

2000. Dirige la Selección de Guatemala.

2017. Fallece en Monterrey.

Otra declaración inolvidable, y que después adoptaron otros técnicos fue cuando le solicitaron una opinión sobre el Real Madrid de mitad de la década de los 80, aquel que integraba Hugo Sánchez con figuras como Francisco Buyo, Jorge Valdano, Emilio Butragueño, Manolo Sanchis, Martín Vázquez, entre otra larga constelación de estrellas con Leo Beenhakker como técnico, dijo: “Ese equipo se dirige por teléfono”, en alusión que al ser jugadores tan experimentados ya no era necesario darles indicaciones.
En mis casi 23 años como periodista, sólo una vez tuve oportunidad de realizarle una entrevista uno a uno.
Fue en su última etapa como técnico para el Torneo de Invierno 97, con sus amados Tigres. Para entonces él tenía 65 años de edad, pero seguía conservando la fortaleza de su apodo, El Tanque. Habíamos programado la charla en un hotel ubicado sobre la avenida Niño Obrero, donde se concentraba su equipo, previo a un partido de sábado por la noche contra el Atlas. En aquel entonces, no existían los departamentos de prensa, y uno como reportero sólo tenía que ponerse de acuerdo con el entrevistado.
De manera amable accedió a la entrevista que hicimos junto con otro colega del periódico para el cual trabajaba, y con su hablar pausado, pero con voz potente daba algunos de sus puntos de vista de cómo se desarrollaba el futbol al final del Siglo 20.
Como hombre de tradiciones, que creció con la imagen romántica del futbol de antaño en el que los jugadores no cobraban sueldos millonarios, Miloc no aceptaba muchas de las modas que comenzaban a adoptar algunos futbolistas.
Por ejemplo, le molestaba que Antonio Mohamed usara zapatos de color blanco, contrario a los tradicionales de color negro, así como ser inspirador para que sus compañeros de Toros Neza se pintaran el cabello de colores, y festejaran los goles poniéndose en fila india.
También contaba que muchas veces le habían propuesto escribir un libro con sus memorias, pero que rechazaba caer en “el verso de literatura barata de Valdano”.
La entrevista que posiblemente tuvo una duración de 30 minutos, nos despedimos con un apretón de manos, y me quedó claro, que había conocido a uno de los grandes personajes del futbol mexicano.
Así era Carlos Miloc, genio y figura… hasta la sepultura.

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