MAL DE MONTERA: TOROS Y TERTULIA

TXT: BRENDA JURADO CONTRERAS

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El torero Andrés Roca Rey, uno de los recientes visitantes distinguidos a la sede de la peña taurina

En el maravilloso mundo del toro hay historias cautivantes que contar, no sólo de lo que acontece en el ruedo sino también de lo que pasa fuera de él. Tal es el caso de las historias que se cuentan en las tertulias taurinas y más concretamente, en las peñas taurinas.

Martes tras martes durante casi 30 años, la Peña Taurina “Mal de Montera” ha sido en Guadalajara un centro para la plática, el análisis, la polémica y el disfrute de la convivencia entre verdaderos aficionados a la fiesta brava. Se reúnen en una casa ubicada en la Calzada del Federalismo y asisten no menos de treinta afiliados sin distinción de edad, sexo o actividad. Lo único en común es su pasión por los toros.

Las historias se cuentan por sí solas, no hay una sección o pared desocupada, predominan las fotografías, recortes de periódicos y revistas, unas antiguas, otras recientes; carteles, programas de mano y boletos de corridas históricas. También hay dos formidables cabezas de toros disecadas. Algunos objetos han sido recolectados por los socios, otros fueron obsequiados por toreros que han estado ahí.

“Uno piensa que sabe todo, pero se da cuenta que no sabe nada”, comentó uno de los asistentes a la conferencia que se daba en una reciente sesión acerca de forcados. Generalmente, en cada reunión tienen un invitado especial para que exponga un tema de su especialidad. Han recibido a periodistas, aficionados prácticos, empresarios y a toreros como Andrés Roca Rey y el tristemente fallecido Rodolfo Rodríguez “El Pana”; experiencias que describen como inolvidables.

El amor por el arte y el compromiso son dos distintivos importantes de este grupo de aficionados. Para ser miembro de esta peña taurina no se piden grandes requisitos, pero sí que haya seriedad y compromiso. Es necesario recibir la invitación por parte de un socio de la peña y después, asistir cuatro martes seguidos; hay que hacer una exposición ante el grupo sobre un tema en particular y explicar la razón por la que se quiere formar parte de la peña taurina. La aceptación del nuevo socio se somete al voto de los integrantes.

No hay requisitos en cuanto a la edad. En la sesión a la que asistí conviví con un joven de 19 años y al mismo tiempo escuché anécdotas de un aficionado de 75 años. En ambos era evidente su pasión por los toros y por una cultura taurina.

Más allá de ser un grupo de aficionados, “Mal de Montera” asume un compromiso importante de respetar y preservar el arte de los toros, durante años han llevado a cabo actividades para cumplir su objetivo y otorgan premios una vez al año a lo mejor de latemporada, organizan conferencias, e inclusive han enviado cartas formales a organizadores, administradores yempresarios taurinos cuando algo no les parece correcto, expresando formalmente sus inconformidades. Hay un verdadero compromiso, no solamente viven y disfrutan de la fiesta, sino que buscan siempre su sostenibilidad y su mejor versión.

Muy similar a una experiencia en la plaza, esta peña taurina conserva una serie de tradiciones que a lo largo de los años se han convertido en ejes de cada sesión: escuchan la plática del invitado especial, resuelven sus dudas con preguntas, y así fluye la tertulia acompañada por una sabrosa cena que le toca llevar cada martes a un socio diferente. Y así continúa la convivencia, la plática entre amigos, recordando viejos tiempos, riendo y hasta debatiendo, pero siempre con mucho interés y respeto.

¡Qué bella es la fiesta de los toros!, no sólo por el espectáculo que ofrece en las plazas, sino también por la unión que genera entre los aficionados, cúmulo de sentimientos y lazos de amistad; pasión que convierte a extraños en amigos, y a momentos de rutina en anécdotas memorables.

Grupo de taurinos afiliados a “Mal de Montera”, durante una de sus sesiones semanales.

PEÑA TAURINA

De acuerdo a una publicación española, una Peña Taurina “está compuesta por gente aficionada a las corridas de toros; asisten en grupo a la plaza donde se celebran las fiestas de un pueblo o localidad; entre sus actividades su objetivo principal es el de enaltecer la fiesta de los toros. Pueden buscar como nombre para su agrupación alguno relacionado con la feria que le dio origen o el pueblo donde tiene sus actividades. También el grupo puede tener como objetivo aupar (apoyar) a un torero de su admiración por lo cual la bautizan con el nombre del mismo”.

La Peña Taurina “Mal de Montera” es un perfecto ejemplo de que, a pesar de nuestras diferencias, siempre nos veremos enriquecidos al compartir aquello que nos gusta, que nos apasiona y que nos hace felices.

La directiva actual de la peña está integrada por su presidente, señor Ernesto Pérez Guerrero; el vicepresidente, doctor Alfonso Becerra Llauger; secretario, maestro Luis Enrique Naranjo Sánchez, y secretario, ingeniero Víctor M. Hernández López. Entre las actividades que promueve esta directiva están las visitas a ganaderías y clases de toreo de salón.

El nombre de “Mal de Montera” es como una alegoría que hace referencia a la afición desbordada por la fiesta brava. La montera es la prenda o tocado que llevan los toreos en la cabeza y con la cual brindan la faena al público o a un aficionado en particular.

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