LA ENTREVISTA IMAGINARIA CON UN ESCRITORIO

TXT: MARÍA ELENA ROMO LIMÓN Doctora en Educación

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Reportero- Señor escritorio, he visto que últimamente bosteza con más frecuencia ¿a qué se debe esto?

Escritorio- La rutina, el trabajo que se repite de manera casi igual todos los días. Llega todas las mañanas el mismo hombre, abre mis cajones, extrae papeles, hace llamadas, firma cartas, escribe mensajes. Así de lunes a viernes.

R- ¿Pero acaso nunca varía en sus actividades?

E- En ocasiones sí. Durante los festejos de cumpleaños de la gente de la oficina, durante las posadas navideñas y cuando el cansancio lo vence y se queda dormido.

R- Y usted está conforme con la rutina.

E- En esta vida tanto los hombres como los escritorios tenemos obligaciones que cumplir. El que quiera descanso que primero trabaje, el que quiera diversión que tenga rutina, el que quiera comer que primero ayune. Además, nosotros los escritorios, aunque parezcamos un simple mueble tenemos personalidad y esperanza.

R- ¿Personalidad y esperanza?

E- Por supuesto. Mire, las fotografías que están sobre mí indican mucho. Vea la expresión del hombre junto a toda su familia; aquella foto donde está un chiquillo pelón casi feo gateando; la otra foto de la niña chimuela de siete años; la imagen de la esposa un poco gordita. Todas las fotos son más visibles que cualquier otro elemento decorativo de la oficina. Si esto le parece que no me da personalidad vea pegados a la pared los dibujos de trazos torpes que hizo alguien que apenas está en primaria. Ya vio de qué tamaño dibuja al hombre: alto muy alto. Más alto que el árbol, que la casa y que el automóvil. ¡Cuántos se han olvidado de que las personas son más grandes que las cosas!

R- Bueno, creo que eso de la personalidad ya me quedó claro, ¿y lo de la esperanza?

E- Yo a este hombre lo conozco desde hace cinco años. Su vida está llena de pequeños detalles que le dan esperanza. A la hora del desayuno abre una lonchera preparada con amor; parecería que es sólo comida lo que contiene, pero yo creo que también es un refrigerio para el almapreparado por la esposa y además un pedacito del hogar. No importa si gana mucho o gana poco, él en su casa siempre será visto igual.

R- ¿Todos los escritorios hacen lo mismo?

E- No. Cada uno es muy parecido a su dueño: el escritorio del corrupto está vacío porque tiene que destruir cualquier evidencia de sus malos actos y aún así lo cierra con llave; el escritorio del flojo tiene los cajones oxidados; el escritorio del médico huele a buenas o malas noticias; los escritorios de algunos políticos…. de esos mejor ni hablo.

R- ¿Y qué hace en los días de descanso?

E- Platico con la silla. Es mi mejor amiga, mi confidente, mi compañera. Ha de saber que nosotros los escritorios sin la silla no estamos completos ¿A poco no combinamos?

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