El tren mexicano de Tehuantepec

RELOJ DE LA HISTORIA

EN EL PORFIRIATO FUNCIONÓ ESTE TRANSPORTE QUE COMUNICABA POR EL ISTMO AL PACÍFICO CON EL ATLÁNTICO

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Del Tren Interoceánico sólo quedan piezas de museo.

(Con información del INEHRM) El 19 de enero de 1918, el presidente Venustiano Carranza emitió un decreto por el cual se rescindía el contrato del ferrocarril de Tehuantepec. El decreto decía:

Artículo 1º. Se autoriza al Ejecutivo de la Unión para que celebre con los señores S. Pearson and Sons Limited, los convenios que sean necesarios para disolver la sociedad denominada “Compañía del Ferrocarril Nacional de Tehuantepec”, rescindiendo, con tal fin, los contratos del 16 de mayo de 1902, 20 de mayo de 1904 y 7 de mayo de 1908 (…)

Art. 2º. I. Se restituirán a la Nación, en propiedad exclusiva, el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec y los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos, con todas sus dependencias (…)

  1. Los señores Pearson and Sons Limited, renunciarán a todos los derechos que el referido contrato les confiere sobre la administración y aprovechamiento del Ferrocarril Nacional de Tehuantepec y los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos (…)
  2. La cantidad que el gobierno deberá recibir por concepto de utilidades de la rescisión de los contratos y liquidación de la Sociedad, después de haber pagado la indemnización, no será menor de 17 millones de pesos, oro nacional.

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El ferrocarril de Tehuantepec fue inaugurado el 23 de enero de 1907. Tenía una longitud de 310 kilómetros y conectaba los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz. Era el primer paso interoceánico del país, concretaba el viejo anhelo de comunicar ambos océanos, que había existido desde el siglo XVI.

Matías Romero, ministro de Hacienda de Porfirio Díaz, se refirió a este proyecto en un libro que publicó en 1894, en el que señaló:

“En México se ha dado siempre mucha importancia a la comunicación interoceánica por Tehuantepec.

“Desde que Hernán Cortés conquistó a México y pasó por Tehuantepec en su viaje a Honduras, procuró encontrar un paso natural que uniera al Atlántico con el Pacífico. Cortés examinó entonces el Istmo de Tehuantepec con la esperanza de hallar ese paso.

“Durante los tres siglos de dominación española, ese proyecto estuvo en suspenso porque la política de la metrópoli consistía en mantener a sus colonias en completa incomunicación con el mundo exterior”.

Alexander von Humboldt, quien había estado por estas tierras a principios del siglo XIX, destacó la necesidad de construir un paso interoceánico en el istmo, y al independizarse México, el primer Congreso erigió la provincia del Istmo de Tehuantepec el 14 de octubre de 1823. Un año después, el 4 de noviembre de 1824, el Congreso expidió una ley para recibir propuestas para construir una vía interoceánica. Sin embargo, como Matías Romero mencionó: “La lucha sangrienta y prolongada que México se vio obligado a sostener para emanciparse de las ideas coloniales y de la dominación del clero, impidió 30 años que se hiciera ningún esfuerzo serio para lograr la comunicación interoceánica”.

Ninguna de las concesiones otorgadas a inversionistas nacionales o extranjeros funcionó entre 1842 y 1880.

El paso interoceánico formó parte de los Tratados de la Mesilla y del Tratado McLane-Ocampo, sin que pudiera construirse, lo que comenzó hasta la década de 1880.

En 1894, el gobierno decidió hacerse cargo de la obra. Porfirio Díaz informó al Congreso ese año: “El Ferrocarril Nacional del Istmo de Tehuantepec, que el gobierno administra y explota por su cuenta, continúa las obras de conservación y reparación necesarias para el perfeccionamiento

de la vía”.

En 1899, Díaz otorgó la concesión para concluir el ferrocarril de Tehuantepec al inglés Weetman Pearson, en condiciones muy ventajosas. Finalmente, el paso interoceánico se inauguró el 23 de enero de 1907.

Díaz informó: “Con gran solemnidad se inauguraron en enero último, el ferrocarril del Istmo y los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz. Así ha comenzado a realizarse el trascendental proyecto de construir una fácil vía de comunicación entre los dos océanos de América, después de tantos años de espera”.

El ferrocarril tuvo un gran éxito comercial hasta 1914, cuando la operación del Canal de Panamá hizo que la actividad de tren mexicano redujera drásticamente sus actividades.

En diciembre de 1917, el presidente Carranza envió una iniciativa al Congreso para cancelar la concesión. El diputado Emilio Portes Gil leyó el dictamen: “Estudiamos los contratos con todo detenimiento. Hemos llegado a la conclusión de que son onerosos para el país porque el gobierno no tiene ninguna injerencia en la administración del ferrocarril”.

Finalmente, el Congreso aprobó la iniciativa presidencial para cancelar la concesión a Pearson el 31 de diciembre de 1917.

TREN MAYA

El Presidente electo Andrés Manuel López Obrador destacó entre sus proyectos de alto impacto la construcción del Tren Maya en la región del sureste.

La obra atravesará cinco estados. El primer trazo ferroviario va de Cancún a Tulum, de ahí más al sur hacia Bacalar (pasando por Felipe Carrillo Puerto y Mahahual), para girar después hacia el oeste con dirección hacia Calakmul, y llegar a Escárcega, Campeche, para partir hacia el suroeste y terminar en Palenque, Chiapas. Se incluye una conexión de Escárcega hacia Campeche, para llegar después a Mérida, Yucatán, y de aquí a Cancún, pasando por Valladolid.

El Presupuesto de Egresos de la Federación 2019 prevé destinar unos 16,000 millones de pesos para la construcción de esta obra, cuyo objetivo principal es promover el turismo en esa región.

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